Las Buenas Noticias de Këf
בַּשֵּׂר כֵּף
Prólogo: En el valle del Nilo Superior, en el costado derecho del río, está el pueblo de Akhmim. Se llamaba Panopolis en tiempos antiguos cuando era la capital del distrito. Los remanentes de monasterios y las ruinas de templos marcan la vida intelectual de un día pasado.
Fuentes dicen que el códice fue descubierto en la tumba de un monje en Akhmim, Egipto en 1884, 1886/1887, y otro dice que fue en 1816, que la Misión Arqueológica Francesa que estaba excavando en la tumba de un monje, encontró un códice de pergamino. Seis años luego una traducción de esto fue publicada en las Memorias de la Misión Arqueológica Francesa en Cairo. Los eruditos se dieron cuenta por la primera vez que un descubrimiento llamativo, posiblemente de importancia abrumante había sido hecho. Una porción de Las Buenas Noticias Según Këf parecía haber sido restaurada a la Comunidad Cristiana luego de haber sido perdida por siglos. Pero hasta ahora, este documento nunca había sido hecho disponible al público en general.
Tales buenas noticias fueron mencionadas por Serapion, Obispo de Antioquia, En 190 D.E.C.; Origen, historiador, en 253 D.E.C.; Eusebius, Obispo de Cesárea in 300 D.E.C.; Theodoret en 455 en su Historia Religiosa dijo que los Nazarenos usaban Las Buenas Noticias Según Këf; y Justino Mártir incluye las Memorias de Këf en sus “Memorias Apostólicas”. Por lo tanto eruditos siempre han reconocido que tal documento existía hace tiempo atrás, aunque su localización y destino fueron un misterio hasta el descubrimiento en Akhmim.
Mientras en general la historia del juicio y colgada desde la horca-cruz que se revela aquí sigue esa de las buenas noticias canónicas, pero este recontamiento es más libre de estribos; y con los eventos entre el entierro y resurrección de nuestro Soberano, es mucho más amplio y detallado que cualquier cosa en la tradición canónica. Se acaba cuando nosotros esperamos que aparezca el Ungido levantado a Sus pupilos, pero el texto original debe de haber sido más largo.
“Expertos” citan la nueva información que se encuentra en él como errores o contradicciones a otras escrituras, no comprendiendo como ellos lo complementan harmoniosamente y están en acuerdo con ellos. Muchas fuentes consideran a este documento “antisemítico”, aunque ellos también llamarían a las Buenas Noticias canónicas esto si no fuesen aceptados por el establecimiento. Este documento de hecho demuestra que los Sumo Sacerdotes y los escribas tuvieron remordimiento y reconocimiento de la identidad del Soberano luego de la crucifixión, algo en cual las Buenas Noticias canónicas no entran en detalle, y lo cual es menos “antisemítico” que las otras Buenas Noticias que casi no revelan ningún arrepentimiento o creencia en los “Iejuwthím”.
Habrá una gran divergencia de opinión acerca del lugar de este documento y su relación a las escrituras canónicas. Su existencia está proclamada aquí, y luego de eso, cada lector puede formar su propio estimado de su valor. El Rev. D. H. Stanton, D.D., en el Journal of Theological Studies, comentando sobre el testimonio antiguo de Justino Mártir, y este presente documento dice: “La conclusión con cual nosotros somos confrontados es que Las Buenas Noticias de Këf una vez tenia un lugar de honor, comparable a esa asignada a los cuatro Buenas Noticias, talvez aún más alto que algunos de ellos...”
Capítulo 1
1. PERO de los “Iejuwthím” ninguno se lavó sus manos, tampoco Jeródes ni alguno de sus jueces. Y cuando ellos habían rehusado lavárselos, se paró Pilátus.
2. Y cuando Jeródes el rey mandó que sea removido el Soberano, les dijo a ellos,
“Hagan cualquier cosa que yo les mandé que Le hagan a Él.”
Capítulo 2
3. Y estaba parado allí Iâjuwçë´f el amigo de Pilátus y del Soberano; y, sabiendo que ellos estaban por colgarLe a Él en una horca-cruz, él vino a Pilátus y pidió el cuerpo del Soberano para entierro.
4. Y Pilátus envió a Jeródes y pidió Su cuerpo.
5. Y Jeródes dijo,
“Hermano Pilátus, aún si ninguno hubiera pedido por Él, nosotros habíamos intencionado enterrarLe a Él, especialmente desde que se acerca el Shabbâ´th: Porque está escrito en la Ley que el sol no debe posarse sobre uno que ha sido ejecutado.” [Deuteronomio 21: 23[E1]]
Capítulo 3
6. Y él Le entregó al pueblo antes del primer día de pan sin fermentar de la fiesta de ellos. [14 ’Avíyv[E2] ] Así que ellos tomaron al Soberano y ellos corrieron para tumbarle a Él, y dijeron,
“¡Nosotros hemos encontrado al Hijo del Poderoso! ¡QuitémosLe Su poder!”
7. Y ellos Le vistieron con púrpura, y Le pusieron sobre el tribunal, diciendo,
“Juzga justamente, O Rey de Llisrâ’Ë´l”.
8. Y uno de ellos trajo una corona de espinas y lo puso sobre la cabeza del Soberano.
9. Y otros se paraban y escupieron en Su cara, y otros dieron palmadas a Sus mejillas: Otros Le hincaban con una caña; y algunos Le pegaban con látigos, diciendo,
“Con este honor honremos al Hijo del Poderoso.”
Capítulo 4
10. Y ellos trajeron dos criminales, y ellos colgaron al Soberano entre ellos. Pero Él aguantó Su paz, como si tuviese ningún dolor.
11. Y cuando ellos habían levantado la horca-cruz, ellos escribieron el título: Éste es el Rey de Llisrâ’Ë´l[E3].
12. Y habiendo puesto a Sus ropas ante Él, ellos los dividieron entre ellos, y echaron suertes por ellos.
13. Y uno de esos criminales les reprendió, diciendo,
“Nosotros hemos sufrido así por las maldades que nosotros hemos hecho, pero este Hombre, Quien Se ha vuelto el Liberador de la humanidad, ¿Qué mal les ha hecho Él a ustedes?”
14. Pero ellos, enojándose con Él, mandaron que Sus piernas no se rompan, que Él se muera en tormento.
Capítulo 5
15. Y era mediodía, y oscuridad vino sobre toda Iâjuwthâ´h: y ellos estaban preocupados y angustiados, por si se había posado el sol, mientras Él estaba todavía vivo: [porque] está escrito para ellos, de no permitir que se pose el sol en él que ha sido ejecutado. [Deuteronomio 21: 23[E4]]
16. Y uno de ellos dijo,
“Dale a Él de beber bilis con vinagre.”
Y lo mezclaron y Se lo dieron a Él para beber,
17. Así ellos cumplieron todas las cosas, e hicieron sus pecados completos en contra de su propia cabeza.
18. Y muchos iban alrededor con lámparas, suponiendo que era de noche, y tropezándose.
19. Y el Soberano gritó, diciendo,
“Mi Poder (’Ëlíy [Salmos 22: 2]), Mi Poder, ¿Porqué Me has abandonado Tú?”
Y cuando Él lo había dicho, Él fue recibido arriba.
20. Y en esa hora el velo del templo de Iruwshâláim fue roto en dos.
Capítulo 6
21. Y entonces ellos sacaron los clavos de las manos del Soberano, y Le recostaron sobre la tierra, y la tierra entera tembló, y gran temor vino sobre ellos.
22. Entonces brilló el sol, y se encontró ser la hora novena:
23. Así que se regocijaron los “Iejuwthím”, y entregaron Su cuerpo a Iâjuwçë´f para que él lo entierre, desde que ellos habían visto que cosas buenas él había hecho.
24. Y él tomó al Soberano, y Le lavó, y Le rodó en una tela de lino, y Le trajo a Él a su propia tumba, cual se llamaba el Jardín de Iâjuwçë´f.
Capítulo 7
25. Entonces los “Iejuwthím” y los mayores y los sacerdotes, percibiendo que maldad que ellos habían hecho a si mismos, empezaron a lamentar y a decir,
“Hówy por nuestros pecados: ¡El juicio se ha acercado, y el fin de Iruwshâláim!”
27. Y nosotros ayunamos sobre todas estas cosas y nos sentábamos lamentando y llorando noche y día hasta el Shabbâ´th [17th ’Âvíyv].
Capítulo 8
28. Pero cuando los escribas y Frushíym y mayores estaban reunidos juntos [15th ’Âvíyv], ellos oyeron que todo el pueblo se quejaban y golpeaban a sus pechos diciendo,
“¡Si por Su muerte estas señales tan poderosas han acontecido, mira cuan justo Él era!”
29. Los mayores estaban asustados y vinieron a Pilátus rogándole a él y diciendo,
30. “¡Denos soldados, para que nosotros aseguremos Su sepulcro por tres días, por si vengan Sus pupilos y Le roben de allí, y el pueblo suponga que Él sea levantado de entre los muertos y nos haga problemas para nosotros!”
31. Y Pilátus les dio a ellos Petronius el centurión con soldados para asegurar a la tumba. Y con ellos vinieron mayores y escribas al sepulcro,
32. Y habiendo rodado una gran piedra juntos con el centurión y los soldados, todos ellos juntos quienes estaban allí lo pararon a la puerta del sepulcro;
33. Y ellos fijaron siete sellos encima, y ellos echaron allí una carpa y lo vigilaban.
Capítulo 9
[17th ’Âvíyv]
34. Y temprano en la mañana mientras el Shabbâ´th estaba amaneciendo, vino una multitud desde Iruwshâláim y la región alrededor para que ellos vean al sepulcro que había sido sellado.
[18 ’Âvíyv, Fiesta de Primeros frutos]
35. Pero durante la noche en el cual estaba amaneciendo el primer día de la semana[E5] , mientras estaban asignados los soldados en pares para vigilar, hubo un gran sonido en los cielos;
36. Y ellos vieron abrirse los cielos, y dos hombres descendieron desde allí teniendo gran luz y se acercaron a la tumba.
37. Y esa piedra que fue puesta a la puerta rodó de si misma y parcialmente hizo un camino dentro, y fue abierta la tumba, y ambos jóvenes entraron.
Capítulo 10
38. Entonces cuando esos soldados lo vieron, ellos despertaron al centurión y a los mayores, porque ellos también estaban allí manteniendo vigilia.
39. Y mientras ellos reportaron que cosas ellos habían visto, otra vez ellos ven a tres hombres salir de la tumba, y dos de ellos aguantando a Uno, y una horca-cruz (עֵץ “árbol”] siguiéndoles:
40. Y la altura de los dos alcanzaba hasta el cielo, pero la altura de Él Quien era dirigido por ellos excedía a los cielos. [Ishá`Iâjuw 52: 13]
41. Y ellos oyeron una voz desde los cielos, diciendo,
“¿Lo has proclamado tú a ellos que duermen?”
42. Y una respuesta se oyó de la horca-cruz [עֵץ “árbol”],
“Sí.” [1 Këf 3: 19, 4: 16]
Capítulo 11
43. Ellos entonces discutieron entre ellos si debían irse y mostrar estas cosas a Pilátus.
44. Y mientras ellos todavía pensaban sobre eso, los cielos otra vez se vieron abrirse, y a un cierto hombre descender y entrar dentro del sepulcro.
45. Cuando el centurión y ellos que estaban con él vieron estas cosas, ellos corrieron en la noche a Pilátus, dejando a la tumba cual ellos estaban vigilando, y declararon todas las cosas cuales ellos habían visto, estando grandemente angustiados y decían,
“¡Verdaderamente Él era el Hijo del Poderoso!”
46. Pilátus contestó y dijo,
“¡Yo estoy limpio de la sangre del Hijo del Poderoso, pero fueron ustedes quienes decidieron esto!”
47. Entonces ellos todos se acercaron y le rogaron a él y pidieron a él que mande al centurión y a los soldados que digan nada de las cosas cuales ellos habían visto:
48. “Porque es mejor,”
Dicen ellos,
“para nosotros ser culpables del pecado más grande ante ’Elohíym, ¡y no de caernos en las manos del pueblo de los “Iejuwthím” y ser apedreado!”
49. Pilátus por lo tanto ordenó al centurión y a los soldados que no digan nada.
Capítulo 12
[18 ’Âvíyv, Fiesta de Primeros frutos]
50. Y al amanecer del primer día Miriâ´m de Miğdâlâ´h, una pupila del Soberano, temiendo debido a los “Iejuwthím”, desde que ellos estaban ardiendo con ira, no habían hecho al sepulcro del Soberano las cosas cuales mujeres solían hacer por esos que se mueren y por esos que son amados por ellas;
51. Ella tomó a sus amigas con ella y vino al sepulcro donde Él fue recostado.
52. Y ellas temían por si les vieran a ellas los “Iejuwthím”, y ellas dijeron,
“Aunque en ese día en cual Él fue colgado en una horca-cruz nosotras no pudimos llorar y lamentar, aún ahora hagamos estas cosas a Su sepulcro.
53. ¿Pero quién rodará para nosotros la piedra que fue puesta a la puerta del sepulcro, para que nosotras podamos entrar dentro y sentarnos a Su lado y hacer las cosas que se deben?
54. Porque la piedra era grande, y nosotras tememos por si alguno nos vea. Y si nosotras no podemos, aún si nosotras solamente ponemos a la puerta las cosas que nosotras traemos como un memorial de Él, nosotras lloraremos y lamentaremos, hasta que nosotras vengamos a nuestra casa.”
Capítulo 13
55. Y, ellas fueron y encontraron la tumba abierta, y acercándose, ellas miraron allí dentro; Y ellas vieron allí un cierto hermoso joven sentado en el medio de la tumba, y vestido en una toga excedentemente brillante, quien les dijo a ellas:
56. “¿Porqué han venido ustedes? ¿A Quién buscan ustedes? No a Él que fue colgado en una horca-cruz, Él está levantado e ido. Pero si ustedes no lo creen, miren adentro y vean el lugar donde Él estaba acostado, que Él no está [aquí]; Porque Él está levantado y salido allí adonde Él fue enviado.”
57. Entonces las mujeres aterrorizadas huyeron.
Capítulo 14
[20 ’Âvíyv]
58. Ahora fue el último día del pan sin levadura, y muchos estaban yéndose, regresando a sus casas, como se había acabado la fiesta.
59. Pero nosotros, los doce pupilos del Soberano, lloramos y estábamos afligidos, y cada uno, estando afligido por lo que había acontecido, salían a su casa.
60. Pero yo, Shim`ówn Këf, y mi hermano Andréas tomamos nuestras redes y fuimos al mar; Y estuvo con nosotros Lëwíy [MattithYâ´huw] el hijo de Xë´lfëy, quien el Soberano. . . . . . .
[E1]“No dejarás Su cuerpo en la horca-cruz, porque tú seguramente Le entierrarás a Él en ese día; maldecido es cada uno quien se cuelga, así tú no contaminarás a tu tierra que Iâjuéh tu Poderosos está dándote una herencia.”
[E2]los Frushíym habían para ese entonces instituido celebrar a la Fiesta y Fâ´cex desde el 15 hasta el 21, usando el 14 solo para matar a su cordero en la tarde. En realidad la Fâ´cex verdadera y los días de pan sin fermentar son desde el 14 hasta el 20 de Avíyv.
[E3]Según las otras Buenas Noticias resumidas, la acusación escrita fue: “ÉSTE ES IÂJUWSHÚA` EL NËTSRÍY: EL REY DE LOS IÂJUWTHÍM”, pero aparentemente el nombre de Iâjuwshúa` fue eliminado de esta escritura, posiblemente para honrar la costumbre falsa de los “Iejuwthím”.
[E4]“No dejarás Su cuerpo en la horca-cruz, porque tú seguramente Le entierrarás a Él en ese día; maldecido es cada uno quien se cuelga, así tú no contaminarás a tu tierra que Iâjuéh tu Poderosos está dándote una herencia.”
[E5]Está corrupto el Griego aquí, diciendo “kuriake”, el día del Soberano, cuando otras escrituras dicen el “primer día de la semana” (un error igual se encuentra al principio de Revelación). Este día fue la Fiesta de Primeros frutos.