Las Buenas Noticias de Nikódemos:
Las Obras de Pilátus
בַּשֵּׂ֨ר נִיקֹדֶּמוֹס׃ מַעֲשֵׂה פִּילַטוּס
Fuente: “Los Evangelios Apócrifos”
por Edmundo González Blanco
Revisado y restaurado 5976 (2004 AD fecha Romana)
Introducción
Los números que se encuentran en paréntesis pertenecen a un sistema alternativa de numerar los versículos que se usa en otras traducciones. Las palabras que se encuentran en itálicos son añadidas de otras traducciones.
Aunque la revisión y restauración de esta traducción de escritura ha sido hecha sin la evidencia del manuscrito, ningún argumento serio debe surgir que los nombres y títulos falsos que el establecimiento ha insertado a su traducción al Español debe de ser respetado o permitido quedarse, basado en que los nombres y títulos verdaderos adentro necesitan ser restaurados a su forma original verdadera como se encuentra en la escritura `Ivríyth. Es una pena que textos originales que hayan contenido mejores transliteraciones para estos nombres no han sido encontrados para mejor hacer esta tarea, pero sigue siendo necesario restaurarlas, particularmente para esos quienes reverencian los nombres de nuestro Poderosos y están siendo continuamente fastidiados por la Mentira que ha sido insertado dentro de las traducciones del establecimiento por los escribas inescrupulosos como está predicho acerca de ellos. Esta restauración es principalmente para acomodar a los creyentes en Su nombre mientras estudian estas escrituras, y de ver claramente sin continuamente tener que corregir mentalmente las mentiras de escriba. Títulos y palabras paganas han sido lógicamente remplazadas con traducciones correctas de las palabras usuales que estas remplazaban. Cuando ningún nombre factible `Ivríyth se encontró, estos nombres se dejaron como se encuentran en la traducción fuente.
Aunque esta versión de esta escritura es muy superior a los otros, todavía hay partes de este texto que fueron alteradas por los escribas para conformarlo a sus doctrinas tradicionales en contra de las escrituras, así que cuando una corrección simple no es posible, estas partes están teñidas de gris para alertar al lector de esto. Cuando una corrección simple es posible, una corrección se hace en color azul, con el motivo puesto en su comentario. Estos se hacen solamente cuando obviamente está en contradicción de otras escrituras, porque toda escritura inspirada concuerda. La presencia de varias doctrinas verdaderas de las escrituras que van en contra de las tradiciones humanas del establecimiento apoya la contención que en su forma original, esta escritura fue inspirada. Un ejemplo prominente de esto es que el Pardë´ç se localiza subterráneamente y es parte del Sh’ówl.
MEMORIALES DE NUESTRO SOBERANO IÂJUWSHÚA` EL UNGIDO HECHOS DURANTE EL TIEMPO DE PONTIUS PILÁTUS
Prólogo
(Ausente de algunos manuscritos y versiones).
Capítulo 1
1. Yo,
XananIâ´juw, el Protector de rango pretoriano, doctor de la ley,
reconocí de las Puras Escrituras a Nuestro Soberano Iâjuwshúa` el Ungido y me
acerqué a Él mediante la fe y fui contado digno de la pura inmersión, y
yo investigué los documentos que fueron hechos entonces durante el tiempo de
nuestro Soberano Iâjuwshúa` el Ungido, y que depositaron los Iâjuwthím
con Póntius Pilátus, y encontré los memoriales en la
lengua `Ivríyth, y por el buen pacer del Poderosos lo traduje en lengua griega,
para darlo a conocer a todos los que claman en el nombre de nuestro Soberano
Iâjuwshúa` el Ungido:
2. Y lo he hecho durante el
reino de nuestro soberano Flavius Theodosius en el año decimoséptimo,
y de Flavius Valentinianus el sexto, durante la novena inducción.
3. Por eso os suplico a cuantos leáis esto y lo
traducís o lo copien en otros pergaminos, que me recuerden y oren por mí, a fin
que Iâjuéh me sea favorable y que sea misericordioso por todas las culpas que
haya cometido contra Él. Paz sea a los lectores, y a los que entiendan
estas cosas y a sus sirvientes, ’Âmë´n.
4. Durante el año decimoquinto
del gobierno de Tibérius Kæ´sar, emperador de los Romanos, y de Heródes, hijo de Heródes, rey de
Gâlíyl, el año decimonoveno de su dominio, el ocho de las calendas de
abril, que es el día 25 del mes de marzo, bajo el consulado de Rúfus y de
Rubellio, en el cuarto año de la olimpíada 202, cuando Iâjuwçë´f que es
Qallë´fâ’ era sumo sacerdote de los “Iejuwthím”:
Estas son las cosas que luego del
colgamiento y sufrimiento del Soberano Iâjuwshúa`,
documentó Nikódemos y lo entregó al sumo sacerdote y el resto de los “Iejuwthím”,
y el mismo Nikódemos los entregó en lengua `Ivríyth.
5. (Capítulo 1:1) Y fue que los jefes sacerdotes y escribas reunieron en consejo, aún XananIâ´juw, Qallë´fâ’, Sommas, Dathan, Gamliy’Ë´l, Iâjuwthâ´h, Lëwíy, Nafttâlíy, Aléxandros, Iâjuw’ârâ´sh y otros de los “Iejuwthím”[E1] vinieron a Pilátus, y acusaron a Iâjuwshúa` de muchas obras, diciendo:
“Nosotros Lo conocemos a este Hombre, por hijo de Iâjuwçë´f el herrero[E2] y por nacido de Miriâ´m. Sin embargo, Él pretende que es Hijo del Poderoso y un Rey, más aún profana los Shabbâ´thos y desea destruir la Ley de nuestros padres.”
6. Preguntó Pilátus:
“¿Y qué cosas son esas que Él hace, y que destruirían la Ley?”
7. Y los “Iejuwthím” contestaron:
“La ley, confirmada por nuestras costumbres, manda mantener puro el Shabbâ´th y prohíbe curar en este día. ¡Mas este Hombre, mediante Sus malas obras ha curado los rengos y los jorobados, los marchitos y los ciegos y los paralíticos, los mudos y esos que estaban poseídos, durante el día del shabbâ´th!”
8. Pilátus repuso a ellos:
“¿Cómo pueden ser malas acciones ésas?”
9. Y ellos replicaron:
“Hechicero es Él, y mediante Bá`al-Zvúwv, el principal de los demonios, Él expulsa los demonios, y por él también todas las cosas Le están sometidas.”
10. Dijo Pilátus:
“No es el espíritu inmundo quien puede expulsar los demonios, sino la virtud del Poderosos.”
11. (2) Los “Iejuwthím” respondieron:
“Te rogamos que Le hagas aparecer ante tu tribunal para que lo oigas.”
Y Pilátus les llamó a ellos a él y dijo:
“Dime, ¿cómo puedo yo que soy un gobernador examinar a un Rey?”
Ellos le dicen a él:
“Nosotros no decimos que Él es un rey, sino que Él lo dice de Si mismo.”
12. Y Pilátus llamó a un mensajero y le ordenó:
“Trae a Iâjuwshúa` a mi presencia y trátalo con gentileza.”
13. Y el mensajero salió, y cuando vio a Iâjuwshúa`, él se postró en homenaje a Él y tendió su manto que tenía en su mano y lo esparció a Sus pies, diciéndoLe:
“Mi Soberano, camina sobre este manto de Tu siervo y entra, porque el gobernador te llama.”
14. Viendo lo cual, los “Iejuwthím”, llenos de enojo, se dirigieron en son de queja a Pilátus, y le dijeron:
“¡Debieras haberLo mandado traer a tu presencia no por un mensajero, sino por la voz de tu heraldo, porque el mensajero, al verLo, Lo adoró, y extendió ante Él su manto, rogándoLe que caminase sobre él como un Rey!”
15. (3) Y Pilátus llamó al mensajero y le preguntó:
“¿Por qué hiciste así, y has esparcido tu manto sobre el suelo y hecho que Iâjuwshúa` camine sobre ello?”
16. El mensajero, respondiendo, le dijo:
“Mi soberano gobernador, cuando me enviaste a Iruwshâláim a lo de Aléxandros, yo vi a Iâjuwshúa` cabalgando sobre un asno y a los hijos de los `Ivríym tenían ramas de árbol en sus manos, y gritaban:
‘Salve ahora, hijo de Dâwíth.”
Y otros, extendiendo sus vestidos por el camino, decían:
“Salve ahora, Tú que eres de las alturas. Bendito es Él que viene por el nombre de Iâjuéh.”
17. (4) Mas los, “Iejuwthím” respondieron al mensajero, exclamando:
“Aquellos hijos de los `Ivríym se expresaban en `Ivríyth. ¿Cómo tú, que eres griego, comprendiste palabras pronunciadas en una lengua que no es la tuya?”
18. Y el mensajero les contestó:
“Interrogué a uno de los Iâjuwthím sobre lo que quería decir lo que exclamaban en `Ivríyth y él me lo explicó.”
19. Entonces Pilátus intervino, preguntando:
“¿Cuál era la exclamación que pronunciaban en `Ivríyth?”
Y los “Iejuwthím” le respondieron:
“Howshíy`â´h nnâ´ mimromíym, Bâ´ruwkh há-bâ b-shë´m ’Athonâ´y.”
Y Pilátus repuso:
“¿De quién es la significación de ese dicho, ‘Howshíy`â´h nnâ´’ y el resto?”
Y los “Iejuwthím” le replicaron:
“¿Salve? ¡Del Soberano!”
Y Pilátus dijo:
“Si vosotros mismos confirmáis lo que los hijos expresaban, ¿En qué, pues, es culpable el mensajero?”
20. Y los “Iejuwthím” se callaron. Mas el gobernador dijo al mensajero:
“Sal, e introdúceLo como quieras.”
21. Y el mensajero salió e hizo como anteriormente a Iâjuwshúa`, y Le dijo:
“Mi Soberano, entra, porque el gobernador Te llama.”
22. (5) Y, al
entrar Iâjuwshúa` en el Praetorium, las imágenes que los abanderados llevaban
por encima de sus estandartes se inclinaron por si mismas y adoraron a Aquél. Y
cuando los “Iejuwthím” vieron que las imágenes se habían
inclinado por si mismas para adorar a Iâjuwshúa`, elevaron gran clamoreo contra
los abanderados.
23. Entonces Pilátus dijo a
los “Iejuwthím”:
“Noto que no rendís homenaje a Iâjuwshúa`, a pesar de que ante él se han inclinado las imágenes para saludarlo, y, en cambio, despotricáis contra los abanderados, como si ellos mismos hubiesen inclinado sus pendones y adorado a Iâjuwshúa`.”
Y los “Iejuwthím” repusieron:
“Los hemos visto como los abanderados les hicieron inclinarse y adorarLe a Él.”
24. Y el gobernador hizo que se aproximasen los abanderados y les preguntó:
“¿Porqué han hecho aquello?”
Mas los abanderados respondieron a Pilátus:
“Somos Griegos y sirvientes de los templos. ¿Concibes siquiera que hubiéramos podido adorar a ese Iâjuwthíy? Mientras empuñábamos las banderas, las imágenes se han inclinado por si mismas para adorarLo.”
25. (6) En vista de esta contestación, Pilátus dijo a los jefes de la Asamblea y a los mayores del pueblo:
“Elegid por vuestra cuenta hombres fuertes y robustos, y que empuñen las banderas, y veremos si ellas se inclinan por si mismas.”
26. Y los mayores de los “Iejuwthím” escogieron doce varones muy fornidos de su raza, en cuyas manos pusieron las banderas, y los formaron en seises en presencia del tribunal del gobernador. Y Pilátus dijo al mensajero:
“Conduce a Iâjuwshúa` fuera del Praetorium, e introdúceLo enseguida.”
Y Iâjuwshúa` salió del Praetorium con el
mensajero.
27. Y Pilátus, dirigiéndose a
los que habían anteriormente empuñado las banderas, los conminó,
haciendo juramento por la salud del Kæ´sar:
“Si las banderas no se inclinan cuando Él entre, os haré cortar la cabeza.”
28. Y el gobernador ordenó que entrase Iâjuwshúa` por segunda vez. Y el mensajero rogó de nuevo a Iâjuwshúa` que entrase, pasando sobre el manto que había extendido en tierra. Y Iâjuwshúa` lo hizo y, cuando entró, las imágenes de los estandartes se inclinaron otra vez y lo adoraron a Iâjuwshúa`.
Testimonios adversos y favorables a Iâjuwshúa`
Capítulo 2 1. Viendo esto, Pilátus quedó sobrecogido de espanto y comenzó a agitarse en su asiento. Y, cuando pensaba en levantarse, su mujer, llamada Claudia Prócula, le envió un mensajero para decirle:
“No tengas tú nada también contra ese Hombre justo, porque yo he sufrido mucho en sueños esta noche a causa de Él.”
2. Pilátus, que tal oyó, dijo a todos los “Iejuwthím”:
“¿Bien sabéis que mi esposa teme al Poderosos y que, prefiere las costumbres de los “Iejuwthím” con vosotros?”
Ellos le dicen:
“Sí, lo sabemos.”
Pilátus les dice:
“Pues bien: acaba de mandarme a decir que Iâjuwshúa` es un Hombre justo y que ha sufrido mucho en sueños esta noche a causa de Él.”
3. Mas los “Iejuwthím” respondieron a Pilátus:
“¿No te habíamos dicho que era un hechicero? He aquí que ha enviado una visión de un sueño a tu esposa.”
4. (2) Y Pilátus, llamando a Iâjuwshúa`, Le preguntó:
“¿No oyes lo que éstos dicen contra ti? ¿Nada respondes?”
5. Iâjuwshúa` repuso:
“Si no tuviesen la potestad de hablar, no hablarían. Pero porque cada uno puede a su grado abrir la boca y decir cosas buenas o malas, ellos responderán a eso.”
6. (3) Los mayores de los “Iejuwthím” replicaron a Iâjuwshúa`:
“¿A qué es lo que responderemos? Primero, que Tú has nacido de la fornicación; segundo, que el lugar de Tu nacimiento fue Bëyth-Léchem y que, por causa tuya, fueron degollados todos los niños de Tu edad; y tercero, que Tu padre Iâjuwçë´f y Tu madre Miriâ´m huyeron conTigo a Mitsrállim, porque no tenían confianza en el pueblo.”
7. (4) Pero algunos “Iejuwthím” que allí se encontraban, y que eran menos perversos que los otros, decían:
“Nosotros no afirmaremos que Él procedió de la fornicación, porque sabemos que Miriâ´m se casó con Iâjuwçë´f y que, por ende, Iâjuwshúa` no es hijo ilegítimo.”
8. Y Pilátus dijo a los “Iejuwthím” que mantenían ser Iâjuwshúa` producto de fornicación:
“Vuestro discurso es mentiroso, puesto que hubo casamiento, según lo atestiguan personas de vuestro pueblo.”
9. Empero XananIâ´juw y Qallë´fâ’ insistieron ante Pilátus, diciendo:
“Toda nuestra multitud grita que ha nacido de la fornicación y que es un hechicero, y no nos crees. Y esos que deponen en contra son Sus prosélitos y Sus pupilos.”
10. Preguntó Pilátus:
“¿Qué es eso de ‘prosélitos’?”
Y ellos respondieron:
“Son hijos de los Griegos, que ahora se han hecho “Iejuwthím”.”
11. Más dijeron entonces esos que decían que Él no fue nacido de fornicación, aún ’El`âzâ´r, Asterius, Antonius, Ya`aqóv, Amenio, Zaro, Shmuw’Ë´l, Llitsxâ´q, Piynxâ´ç, Kríspus, ’Agríppa, y Iâjuwthâ´h:
“No somos prosélitos, sino hijos de “Iejuwthím”, y decimos la verdad, porque hemos asistido a las bodas de Miriâ´m.”
12. (5) Y Pilátus, dirigiéndose a los doce hombres que así habían hablado, les dijo:
“Os ordeno, por la salud del Kæ´sar, que declaréis si decís la verdad y si Iâjuwshúa` no ha nacido de la fornicación.”
13. Y ellos contestaron a Pilátus:
“Nuestra ley nos prohíbe jurar, porque es un pecado. Ordena a ésos que juren, por la salud del Kæ´sar, ser falso lo que nosotros decimos y habremos merecido la muerte.”
Pilátus dice a XananIâ´juw y Qallë´fâ’:
“¿Responden ustedes algo a estas cosas?”
14. XananIâ´juw y Qallë´fâ’ dijeron a Pilátus:
“¿Creerás a estos doce hombres, que pretenden que Él no ha nacido de la fornicación y no nos creerás a la multitud entera de nosotros, que aseguramos que Él nació de fornicación, y es un hechicero, y que se llama a Si mismo Hijo del Poderoso y un Rey?”
15. (6) Entonces Pilátus ordenó que saliese todo la multitud, y que se pusiese aparte a Iâjuwshúa` y, dirigiéndose a los doce hombres que habían aseverado que éste no era hijo de la fornicación, les preguntó:
“¿Por qué los “Iejuwthím” quieren hacer perecer a Iâjuwshúa`?”
Y ellos le respondieron:
“Tienen envidia contra Él, porque opera curaciones en día de Shabbâ´th.”
Pilátus exclamó:
“¿Por ejecutar una buena obra quieren hacerLo perecer?”
Y ellos confirmaron:
“Así es, en efecto.”
Diálogo entre Iâjuwshúa` y Pilátus
Capítulo 3
1. Lleno de cólera, Pilátus salió del Praetorium, y dijo a los “Iejuwthím”:
“Pongo al sol por testigo de que nada he encontrado de reprensible en ese hombre.”
2. Mas los “Iejuwthím” respondieron al gobernador:
“Si no fuese un brujo, no te Lo hubiéramos entregado.”
Pilátus dijo:
“Tomadlo y juzgadlo según vuestra ley.”
Mas los “Iejuwthím” repusieron:
“No nos está permitido matar a nadie.”
Y Pilátus redarguyó:
“¿Es a vosotros, pero no a mí, a quien El Poderosos prohibió “no asesinarás”?”
3. (2) Y, vuelto al Praetorium, Pilátus llamó a Iâjuwshúa` a solas, y lo interrogó:
“¿Eres Tú el Rey de los “Iejuwthím”?”
Y Iâjuwshúa` respondió:
“¿Dices esto de ti mismo, o te lo han dicho otros de Mí?”
4. Pilátus repuso:
“¿Por ventura soy “Iejuwthíy” yo? Los hijos de Tu pueblo y los jefes de los sacerdotes Te han entregado a mí. ¿Qué has hecho?”
5. Contestó Iâjuwshúa`:
“Mi reino no es de este mundo. Si Mi reino fuese de este mundo, Mis servidores habrían peleado para que Yo no fuera entregado a los “Iejuwthím”. Pero ahora Mi reino no es de aquí.”
6. Pilátus exclamó:
“¿Entonces Tú eres Rey?”
Replicó Iâjuwshúa`:
“Tú dices que Yo soy rey. Yo para esto he nacido y para esto he venido al mundo: para dar testimonio de la Verdad. El que oye Mi Palabra la Verdad escucha.”
7. Dijo Pilátus:
“¿Qué es la Verdad?”
Y Iâjuwshúa` respondió:
“La Verdad viene del cielo.”
Pilátus le preguntó:
“¿No hay, pues, Verdad sobre esta tierra?”
Y Iâjuwshúa` dijo:
“Mira cómo los que manifiestan la Verdad sobre la tierra son juzgados por los que tienen poder sobre la tierra.”
Nuevos cargos de los “Iejuwthím” contra Iâjuwshúa`
Capítulo 4
1. Dejando a Iâjuwshúa` en el interior del Praetorium, Pilátus salió, y se fue hacia los “Iejuwthím”, a quienes dijo:
“No encuentro en Él falta alguna.”
2. Mas los “Iejuwthím” repusieron:
“Este Hombre ha dicho que podía destruir el templo, y reedificarlo en tres días.”
3. Pilátus les preguntó:
“¿Cuál templo?”
Y los “Iejuwthím” contestaron:
“El que Shlómoh tardó cuarenta y seis años en construir, pero cual este Hombre asegura que, en sólo tres días, puede aniquilarlo y volver a levantarlo otra vez.”
4. Y Pilátus afirmó de nuevo a ellos:
“Inocente soy de la sangre de este Hombre justo. Vosotros seréis responsables por ella.”
5. Y los “Iejuwthím” gritaron:
“¡Caiga su sangre sobre nosotros y sobre nuestros hijos!”
6. (2) Entonces Pilátus, llamando a los mayores, a los sacerdotes y a los Lwiyyím, les comunicó en secreto:
“No obréis así, porque nada hallo digno de muerte en lo que le acusáis, porque vuestra acusación es de haber sanado y violado el Shabbâ´th.”
Más ellos opusieron:
“¿Si un hombre escarnece contra el Kæ´sar es él digno de la muerte o no?”
Pilátus dice:
“Él sería digno de la muerte.”
Los “Iejuwthím” dicen a Pilátus:
“Si un hombre fuera digno de la muerte si él escarnece contra el Kæ´sar, este Hombre ha hecho más, pues ha escarnecido contra El Poderosos.”
7. (3) Ante esta pertinacia en la acusación, Pilátus mandó a los “Iejuwthím” que saliesen del Praetorium y, llamando a Iâjuwshúa`, y Le dijo:
“¿Qué haré a Tu respecto?”
Iâjuwshúa` dijo a Pilátus:
“Haz lo que te ha sido concedido.”
Y Pilátus preguntó:
“¿Cómo ha sido concedido?”
Iâjuwshúa` respondió:
“Moshéh y los predicadores han predicho esta muerte y Mi resurrección.”
8. Ahora los “Iejuwthím” averiguaron y se enteraron, y dijeron a Pilátus:
“¿Qué más quieres escuchar de Sus burlas? Nuestra ley estatuye que, si un hombre peca contra su prójimo, recibirá cuarenta azotes menos uno, pero que el escarnecedor contra el Poderosos será muerto por apedreamiento.”
9. (4) Y Pilátus expuso a los “Iejuwthím”:
“Si Su discurso es escarnecedor, arréstalo por Su burla, y conducidlo a vuestra asamblea, y juzgadlo según vuestra Ley.”
Mas los “Iejuwthím” dijeron a Pilátus:
“Queremos que sea colgado.”
Pilátus les dijo:
“Eso no es justo. Él no merece ser colgado.”
(5) Y, mirando el gobernador alrededor a la multitud de los “Iejuwthím” que estaban allí, vio a varios Iâjuwthím que lloraban, y exclamó:
“No es voluntad de toda la multitud que muera.”
10. Empero, los mayores de los “Iejuwthím” dijeron a Pilátus:
“Para esto hemos venido aquí todos nosotros, que Él sea ejecutado.”
Pero Pilátus preguntó a los “Iejuwthím”:
“¿Qué ha hecho, para merecer la muerte?”
Y los “Iejuwthím” respondieron:
“Ha dicho que era Rey e Hijo del Poderoso.”
Defensa de Iâjuwshúa` por Nikódemos
Capítulo 5
1. Entonces un Iâjuwthíy llamado Nikódemos se acercó y se paró ante el gobernador y le dijo:
“Te ruego me permitas, en tu misericordia, decir algunas palabras.”
Y Pilátus le dijo:
“Habla.”
2. Y Nikódemos dijo:
“Yo he cuestionado a los mayores, a los sacerdotes, a los Luillím, a los escribas, a toda la multitud de los “Iejuwthím”, en la Asamblea:
‘¿Qué queja o agravio tenéis contra este Hombre? Él hace numerosos y extraordinarios señales, tales como nadie los ha hecho, ni se harán jamás. Dejadlo, y no maquinéis mal alguno contra Él, porque si esas señales vienen de Iâjuéh, serán establecidos, pero si vienen de los hombres, perecerán. Porque ciertamente Moshéh, a quien Iâjuéh envió a Mitsrállim, realizó las señales que Iâjuéh le había ordenado hacer, en presencia del Par`óh, rey de Mitsrállim. Y había allí ciertos hombres, sirvientes de Par`óh, Iânnë´ç y Iâmbrë´yç, a quienes los Mitsrállim consideraban como ’elojíym, y que hicieron muchas de las mismas señales que Moshéh hizo, pero no pudieron imitarlos todos. Mas, como las señales que operaron no provenían de Iâjuéh, perecieron, como perecieron también los que en ellos habían creído.’
Ahora, pues, dejad, repito, a este hombre, porque no merece la muerte.”
3. (2) Mas los “Iejuwthím” dijeron a Nikódemos:
“Te has hecho pupilo Suyo y por ello levantas tu voz en Su favor.”
4. Nikódemos les replicó:
“¿Es el gobernador hecho pupilo Suyo, porque habla también en Su favor? ¿Es que el Kæ´sar no le ha conferido la misión de ser su ejecutor de la justicia?”
5. Mas los “Iejuwthím”, estremecidos de cólera, crujieron los dientes contra Nikódemos, quien había hablado por Pilátus, [quién dijo]:
“¿Porqué crujáis vuestros dientes contra él cuando habéis oído la Verdad?”
Los “Iejuwthím” dicen a Nikódemos:
“Crees en él, y compartirás la misma suerte que él.”
6. Y Nikódemos repuso:
“Así sea, ’Âmë´n. Comparta yo la misma suerte que él, según que vosotros lo decís.”
Nuevos testimonios favorables a Iâjuwshúa`
Capítulo 6
1. Y otro de los Iâjuwthím avanzó, pidiendo al gobernador permiso para hablar. Y Pilátus repuso:
“Lo que quieras decir, dilo.”
2. Y el Iâjuwthíy habló así:
“Hacía treinta y ocho años que yacía en mi lecho, y era constantemente presa de grandes sufrimientos, y me hallaba en peligro de perder la vida. Iâjuwshúa` vino, y muchos demoníacos y gentes afligidas de diversas enfermedades fueron curadas por Él. Así que unos jóvenes creyentes me tuvieron piedad y me llevaron a presencia Suya en mi lecho. Y Iâjuwshúa`, al verme, Se compadeció de mí y me dijo:
‘Levántate, toma tu lecho, y camina [a tu casa].’
Y, en el acto, quedé completamente curado, tomé mi lecho y marché.
3. Mas los “Iejuwthím” dijeron a Pilátus:
“Pregúntale en qué día fue curado.”
Y él que fue sanado respondió:
“En día de Shabbâ´th.”
Y los “Iejuwthím” exclamaron:
“¿No decíamos que en día de Shabbâ´th curaba las enfermedades y expulsaba los demonios?”
4. (2) Y otro Iâjuwthíy avanzó y dijo:
“Yo era un ciego de nacimiento, que oía hablar, pero que a nadie veía. Y Iâjuwshúa` pasó, y yo me dirigí a Él, gritando en alta voz:
‘¡Iâjuwshúa`, hijo de Dâwíth, ten piedad de mí!’
Y Él tuvo piedad de mí, y puso Su mano sobre mis ojos, e inmediatamente recibí la vista.”
5. Y otro Iâjuwthíy avanzó y dijo:
“Yo era leproso, y Él me curó con una sola palabra.”
Testimonio de Berníke
Capítulo 7
1. Y una mujer, llamada Berníke (Beronice Copt., Verónica Lat.), dijo:
“Doce años venía afligiéndome un flujo de sangre y, con sólo tocar el fleco de Su ropa, el flujo de mi sangre se detuvo en el mismo momento.”
2. Y los “Iejuwthím” exclamaron:
“Según nuestra ley, una mujer no puede venir a deponer como testigo.” *[E3]
Testimonio colectivo de la multitud
Capítulo 8
1. Y algunos otros de los Iâjuwthím de la multitud, varones y hembras, se pusieron a gritar:
“¡Ese Hombre es un predicador, y los demonios Le están sometidos!”
Entonces Pilátus preguntó a los acusadores de Iâjuwshúa`:
“¿Por qué los demonios no están sometidos a vuestros doctores [escribas]?”
Y ellos contestaron a Pilátus:
“No lo sabemos.”
2. Y otros dijeron a Pilátus:
“Ha resucitado a ’El`âzâ´r, que llevaba cuatro días muerto, y lo ha sacado del sepulcro.”
3. Al oír esto, el gobernador quedó aterrado, y dijo a la multitud de los “Iejuwthím”:
“¿De qué nos servirá verter sangre inocente?”
Las turbas prefieren la libertad de Bar-Rabbâ´h a la de Iâjuwshúa`. Pilátus se lava las manos
Capítulo 9
1. Y Pilátus, llamando a Nikódemos y a los doce hombres que decían que Iâjuwshúa` no había nacido de la fornicación, les habló así:
“¿Qué debo hacer ante la sedición que ha estallado en el pueblo?”
Respondieron:
“No sabemos. Ellos responderán por ella.”
2. Y Pilátus, convocando de nuevo a la muchedumbre, dijo a los “Iejuwthím”:
“Sabéis que, según costumbre, a la fiesta del pan sin levadura os concedo el favor de soltar a un preso. Ahora encarcelado tengo a un asesino notorio, que se llama Bar-Rabbâ´h, y este Iâjuwshúa` también que está parado ante vosotros, en que no encuentro nada que merezca la muerte. ¿A cuál de los dos queréis que os suelte?”
Y todos respondieron a voz en grito:
“¡Suéltanos a Bar-Rabbâ´h!”
3. Pilátus repuso:
“¿Qué haré, pues, de Iâjuwshúa`, llamado el ‘Mâshíllax’?”
Y exclamaron todos los “Iejuwthím”:
“¡Sea colgado!”
4. Y algunos de los “Iejuwthím” respondieron también:
“Demostrarás no ser amigo del Kæ´sar si pones en libertad al que se llama a Si mismo Rey e Hijo del Poderoso. Y aun quizá deseas que Él sea rey en lugar del Kæ´sar!”
5. (2) Entonces Pilátus montó en cólera y les dijo a los “Iejuwthím”:
“Siempre habéis sido una raza sediciosa, y os habéis opuesto a los que estaban por vosotros.”
6. Y los “Iejuwthím” preguntaron:
“¿Quiénes son los que estaban por nosotros?”
7. Y Pilátus respondió:
“Según cómo me enteré, vuestro Poderosos, que os libró de la dura servidumbre de los Mitsrállim y que os condujo a pie por la mar seca, y que os dio, en el desierto, el mâ´n y la carne de las codornices para vuestra alimentación, y que hizo salir de una Roca agua para saciar vuestra sed, y les dio una Ley. Pero a pesar de tantos favores, no habéis cesado de rebelaros contra Él, y provocado vuestro Poderosos a la ira, y quisiste un becerro de metal fundido; y enojasteis vuestro Poderosos hasta el punto de que Él quiso haceros perecer. Pero aún Moshéh rogó por vosotros, a fin de que no perecieseis. ¡Y ahora acuséis que yo odio al rey!”
8. (3) Y él se levantó del tribunal y quiso irse. Mas los “Iejuwthím” gritaron:
“Nosotros sabemos que nuestro rey es el Kæ´sar, y no Iâjuwshúa`. Porque ciertamente los sacerdotes hechiceros que adoraban al sol [magos] le ofrecieron regalos como a un Rey. Pero Heródes cuando supo por los sacerdotes hechiceros que adoraban al sol de que un Rey había nacido, procuró matarlo. Y cuando Su padre Iâjuwçë´f, se enteró de ello, Lo tomó junto con Su madre, y huyeron los tres a Mitsrállim. Y cuando Heródes se enteró, mandó dar muerte a los hijos de los `Ivríym que por aquel entonces habían nacido en Bëyth-Léchem.”
9. (4) Al oír estas palabras, Pilátus se aterrorizó y, cuando se restableció la calma entre el pueblo que seguían gritando, dijo:
“Así que, entonces, el que buscaba Heródes ¿es el que está aquí presente?”
Y le respondieron los “Iejuwthím”:
“El mismo es.”
10. Y Pilátus tomó agua y se lavó las manos ante el sol, diciendo:
“Inocente soy yo de la sangre de este Hombre justo. Vosotros responderéis por lo que vais a hacer.”
Y los “Iejuwthím” repitieron:
“¡Caiga su sangre sobre nosotros y sobre nuestros hijos!”
11. (5) Entonces Pilátus ordenó que se cierre el velo ante al tribunal en que estaba sentado, y prosiguió en estos términos, al dictar sentencia contra Iâjuwshúa`:
“Tu raza Te ha condenado por ser Rey. Ordeno, pues, que seas azotado, conforme a los estatutos de los emperadores augustos.”
12. Y mandó en seguida que se Lo colgase al lado del jardín en el lugar en que había sido detenido[E4] , con dos malhechores, cuyos nombres eran Dysmas y Gestas.
Iâjuwshúa` en el Gulgólth’a
Capítulo 10
1. Y Iâjuwshúa`
salió del Praetorium y los dos ladrones con Él. Y cuando llegó al lugar que se
llama Gólgota, los soldados Lo desnudaron de sus vestiduras y le ciñeron un
lienzo, y pusieron sobre Su cabeza una corona de espinas y colocaron una caña
en Sus manos. Y colgaron igualmente a los dos ladrones a Sus lados, Dysmas a Su
derecha y Gestas a Su izquierda.
2. Y Iâjuwshúa` dijo:
“Padre, perdónalos, y déjalos libres de castigo, porque no saben lo que hacen.”
Y los soldados dividieron entre
ellos Sus vestiduras.
3. Y el pueblo estaba parado
mirándoLe, y los sacerdotes principales y los mayores se burlaban de
Iâjuwshúa`, diciendo:
“¡Puesto que a otros salvó, que Se salve a Si mismo, si es Hijo del Poderoso, que descienda de la horca-cruz!
4. Y los soldados se mofaban de él, venían y le ofrecían vinagre mezclado con hiel, exclamando:
“Si eres el Rey de los “Iejuwthím”, sálvate a Ti mismo.”
5. [un injerto
ilógico en la versión en Latín tiene que Longinus perfora Su costado aquí, ¡aún
antes de que muera Iâjuwshúa`!]
6. Y Pilátus ordenó que, conforme
a la sentencia que Su convicción se inscribiese sobre un rótulo, en
letras `Ivríyth, Griegas y Latinas, que Éste es el Rey de los Iâjuwthím.
7. (2) Y uno de los malhechores que estaban colgados, Gestas, dijo a Iâjuwshúa`:
“Si eres el Ungido, líbraTe y libértanos a nosotros.”
Más Dysmas lo reprendió, diciéndole:
“¿No temes a Iâjuéh tú, que eres de aquellos sobre los cuales ha recaído condena? Pero Nosotros ciertamente justamente recibimos el castigo justo de lo que hemos cometido, pero este Hombre no ha hecho ningún mal.”
Y, una vez hubo censurado a su compañero, exclamó, dirigiéndose a Iâjuwshúa`:
“Acuérdate de mí, Iâjuéh, cuando entres en Tu reino.”
Y Iâjuwshúa` le respondió:
“’Âmë´n, ’Âmë´n te digo que hoy estarás conMigo en el Pardë´ç.”
Muerte de Iâjuwshúa`
Capítulo 11
1. Era entonces
como la hora de sexta del día y grandes tinieblas se esparcieron por toda la
tierra hasta la hora novena, porque el sol se oscureció, y he aquí que
el velo del templo se rasgó en dos partes de alto abajo.
2. Y hacia la hora novena,
Iâjuwshúa` clamó a gran voz:
“¡’Ëlíy, ’Ëlíy, lâmâ´h Azavttâ´niy!”
[Lo que significa:
“Poder mío, Poder mío, ¿por qué me has abandonado?”]
3. Y enseguida murmuró:
“’Avíy, biathxâ´ afqíyth ruwxíy.” [Salmos 31:5]
[Lo cual se interpreta:
“Padre mío, encomiendo Mi espíritu entre Tus manos.”]
Y, dicho esto, entregó el espíritu.
4. Y el centurión, al ver lo que había pasado, honró a Iâjuéh, diciendo:
“Este Hombre era justo.”
Y todos los espectadores, turbados por lo que
habían visto, volvieron a sus casas, golpeando sus pechos.
5. (2) Y el centurión reportó
lo que había ocurrido al gobernador, y cuando el gobernador y su mujer se
enteraron, ellos se llenaron de aflicción extrema y ni el uno, ni el otro
comieron, ni bebieron, aquel día.
6. Y Pilátus, convocando a los
“Iejuwthím”, les preguntó:
“¿Habéis sido testigos de lo que ha sucedido?”
Pero ellos respondieron al gobernador:
“El sol se ha eclipsado de la manera usual.”
7. (3) Y todos los que amaban a Iâjuwshúa` se mantenían a lo lejos, así
como las mujeres que lo habían seguido desde Gâlíyl, viendo estas cosas.
8. Y he
aquí que un hombre llamado Iâjuwçë´f, un varón del concilio, que no había
tomado parte en las acusaciones y en las maldades de los “Iejuwthím”,
que era de Râmâthállim, ciudad de Iâjuwthâ´h, quien también esperaba el
Reino de Iâjuéh: este hombre había ido y pidió a Pilátus el cuerpo de
Iâjuwshúa`.
9. Y, bajándolo de la
horca-cruz, lo envolvió en un lienzo muy blanco, y lo depositó en una tumba
completamente nueva, que había hecho construir para si mismo, y en la cual
ninguna persona había sido sepultada. [Ishá`Iâjuw
53: 9]
Los “Iejuwthím” amenazan a Nikódemos y encierran en una celda a Iâjuwçë´f de Râmâthállim
Capítulo 12
1. Sabedores los
“Iejuwthím” de que Iâjuwçë´f había pedido el cuerpo de
Iâjuwshúa`, lo buscaron, como también a los doce hombres que habían declarado
que Iâjuwshúa` no naciera de la fornicación, y a Nikódemos y a los demás que
habían comparecido ante Pilátus, y dado testimonio de las buenas obras de Él.
2. Pero todos ellos se
escondieron y únicamente Nikódemos, por ser uno principal de los “Iejuwthím”,
se mostró a ellos, y les preguntó:
“¿Cómo habéis entrado en la Asamblea?”
3. Y ellos le respondieron:
“Y tú, ¿cómo has entrado en la Asamblea, cuando eras adepto de Él? Porque tú tendrás tu parte con Él en la vida del porvenir.”
Y Nikódemos contestó:
“Así sea, ’Âmë´n.”
4. Y Iâjuwçë´f se presentó igualmente a ellos y les dijo:
“¿Por qué estáis irritados contra mí, a causa de haber yo pedido a Pilátus el cuerpo de Iâjuwshúa`? He aquí que yo Lo he depositado en mi propia tumba, y Lo he envuelto en un lienzo muy blanco, y he colocado una gran piedra al lado de la gruta. Pero os habéis obrado mal contra el Justo, porque vosotros no os habéis arrepentido cuando Lo habéis colgado, y Lo hicieron atravesar con una lanzada.”
5. Al oír esto, los “Iejuwthím” se apoderaron de Iâjuwçë´f y lo encerraron, hasta que pasase el día del Shabbâ´th. Y le dijeron:
“En este momento, por ser tal día, nada podemos hacer contra ti. Pero sabemos que no eres digno de sepultura y abandonaremos tu carne a las aves del cielo y a las bestias de la tierra.”
6. Y Iâjuwçë´f respondió:
“Esas vuestras palabras son semejantes a las de Gâlyâ´th el soberbio, que se exaltó contra el Poderosos vivo, y a quien Dâwíth mató. Iâjuéh ha dicho por la voz del predicador [Moshéh]:
‘Me reservaré la venganza y la retribución.’ [Deuteronomio 32: 35]
‘Inocente soy de la sangre de ese justo.’
Y vosotros le habéis contestado a Pilátus:
“¡Caiga su sangre sobre nosotros y sobre nuestros hijos!
Y mucho temo que la cólera de Iâjuéh caiga sobre vosotros y sobre vuestros hijos, como habéis proclamado.”
7. Al oír a estas
palabras, los “Iejuwthím” se llenaron de rabia, y
apoderándose de Iâjuwçë´f, lo tomaron y lo encerraron en una celda sin
reja que dejara penetrar el menor rayo de luz. Y XananIâ´juw y Qallë´fâ’ colocaron
guardias a la puerta y pusieron su sello sobre la llave.
8. (2) Y tuvieron consejo con
los sacerdotes y con los Luillím, para que se reuniesen todos después del día
del Shabbâ´th, y deliberasen sobre qué genero de muerte infligirían a
Iâjuwçë´f.
9. Y cuando estuvieron
reunidos, XananIâ´juw y Qallë´fâ’ ordenaron que se les trajese a Iâjuwçë´f con
gran deshonra. Y quitando el sello, abrieron la puerta pero no encontraron
a Iâjuwçë´f en la celda en que lo habían encerrado. Y toda la asamblea quedó sumida
en el mayor estupor, porque habían encontrado sellada la puerta, y Qallë´fâ’ tuvo
la llave. Y ellos no osaron más arrestarles a esos quienes habían
hablado de parte de Iâjuwshúa` ante Pilátus.
Los soldados atestiguan la resurrección de Iâjuwshúa`. Temor de los “Iejuwthím”, al saberlo
Capítulo 13
1. Y, mientras ellos no salían de su asombro debido a Iâjuwçë´f, uno de los soldados de los quienes los “Iejuwthím” habían pedido a Pilátus para guardar el sepulcro por si Sus pupilos vengan y Le roben de ahí y entró en la Asamblea y declaró a los jefes de la asamblea y los sacerdotes y los Luillím lo que había ocurrido:
“Cuando vigilábamos la tumba de Iâjuwshúa`, la tierra tembló y hemos visto a un enviado descender del cielo, que quitó la piedra del sepulcro y que se sentó sobre ella. Y su semblante brillaba como el relámpago y sus vestidos eran blancos como la nieve. Y nosotros quedamos como muertos de espanto. Y oímos al enviado que decía a las mujeres que habían ido al sepulcro de Iâjuwshúa`:
‘No temáis. Sé que buscáis a Iâjuwshúa` Quien fue colgado. Él no está aquí: Él ha resucitado, como lo había predicho. Venid, y ved el lugar en que había sido colocado el Soberano, y apresuraos a avisar a Sus pupilos que Él ha resurgido de entre los muertos, y que va delante de vosotros a Gâlíyl, donde lo veréis.’”
2. Y los “Iejuwthím”, convocando a todos los soldados que habían puesto para guardar a Iâjuwshúa`, les preguntaron:
“¿Qué mujeres fueron aquellas a quienes el enviado habló?
Los de la guardia dicen:
“No sabemos qué mujeres eran”
Los “Iejuwthím” dicen:
“¿A qué hora fue?”
Los de la guardia dicen:
“A medianoche”
Los “Iejuwthím” dicen:
“¿Y Por qué no os habéis apoderado de ellas?”
3. Replicaron los soldados:
“Quedamos como difuntos, por el mucho temor que nos inspiró el enviado, y ni miramos para ver la luz del día. ¿Cómo, en estas condiciones, habríamos podido apoderarnos de dichas mujeres?”
4. Los “Iejuwthím” exclamaron:
“¡Cómo vive Iâjuéh, no os creemos!”
Y los soldados respondieron a los “Iejuwthím”:
“Habéis visto a Iâjuwshúa` hacer tantas señales, y no habéis creído en Él. ¿Cómo creeríais en nuestras palabras? Con razón juráis por la vida de Iâjuéh, pues vive Iâjuéh a quien encerrasteis en el sepulcro.”
Otra vez esos de la guardia dicen:
“Hemos sabido que habéis [también] encarcelado en una celda, cuya puerta habéis sellado, a ese Iâjuwçë´f que embalsamó el cuerpo de Iâjuwshúa`, y que, cuando fuisteis a buscarlo, no lo encontrasteis. ¡Devolvednos a Iâjuwçë´f, a quien aprisionasteis, y os devolveremos a Iâjuwshúa`, cuyo sepulcro hemos guardado![E5] ”
5. Los “Iejuwthím” dijeron:
“Iâjuwçë´f se levantó y se fue a su propia ciudad de Râmâthállim.”
Mas los soldados contestaron:
“Iâjuwshúa` también se levantó, como lo oímos del enviado, y está en Gâlíyl.”
6. (3) Oído lo cual, los “Iejuwthím” se sintieron poseídos de temor y se dijeron entre sí:
“Cuando el pueblo escuche estos discursos, todos en Iâjuwshúa` creerán.”
7. Así que los “Iejuwthím” reunieron una gruesa suma de plata, que entregaron a los soldados, advirtiéndoles:
“Decid que, mientras dormíais, llegaron los pupilos de Iâjuwshúa` al sepulcro y robaron su cuerpo. Y, si el gobernador Pilátus se entera de ello, lo apaciguaremos en vuestro favor y no seréis inquietados.”
8. Y los soldados, tomando la plata, dijeron lo que los “Iejuwthím” les habían recomendado.
Intrigas de los “Iejuwthím” para invalidarla resurrección de Iâjuwshúa`
Capítulo 14
1. Y un sacerdote llamado Piynxâ´ç, y un maestro de escuela Addas, y el Lëwíy Aggaeus (Ogias Copt., Egias lat.) bajaron los tres del [pico[E6] ] Gâlíyl a Iruwshâláim, y dijeron a los jefes de la asamblea y los sacerdotes y los Luillím, diciendo:
“Lo hemos visto a Iâjuwshúa`, por vosotros colgado, sentado entre sus pupilos sobre el Monte que se llama de los Olivos, hablando con ellos y diciéndoles a sus pupilos:
“Id por todo el mundo, y proclamen las buenas noticias a toda la creación, Él quien cree y es inmersado será salvo, pero él quien no lo cree será condenado.”
Y, mientras Iâjuwshúa` todavía hablaba a Sus pupilos, Lo vimos subir a los cielos.”
2. Al oír esto, los jefes de los sacerdotes, los mayores del pueblo y los Luillím dijeron a aquellos tres hombres:
“Honrad al Poderosos de Llisrâ’Ë´l, y retenedLo por Testigo de que lo que habéis visto y oído es verdadero.”
3. Y ellos respondieron:
“Como vive Iâjuéh el Poderosos de nuestros padres, Poderosos de ’Avrâjâ´m, de Llitsxâ´q y de Ia`aqóv, declaramos decir la verdad. Hemos oído a Iâjuwshúa` decir estas cosas a Sus pupilos y Lo hemos visto subir al cielo. Si callásemos ambas cosas, cometeríamos un pecado.”
4. Y los mayores y los jefes de los sacerdotes y los Luillím, levantándose enseguida, les exclamaron:
“¿Vinieron ustedes por este propósito, que ustedes nos cuenten, o vinieron ustedes para cumplir vuestras promesas al Poderosos?”
Y ellos dicen
“Para pagar nuestras promesas al Poderosos.”
Los mayores y los sacerdotes jefes y los Luillím les dicen:
“Si habéis venido para pagar vuestras promesas al Poderosos, ¿Para que propósito es este cuento inútil que habéis balbuceado ante toda el pueblo?”
Piynxâ´ç el sacerdote, y Addas el maestro, y el Lëwíy Aggaeus dicen a los jefes de la asamblea y los sacerdotes y Luillím:
“Si estas palabras que hemos dicho y visto sean pecado, mira, estamos ante ustedes: hagan a nosotros como les parezca bien en vuestros ojos.”
Y ellos tomaron el pergamino de la Ley y les conjuraron a ellos que no debiesen contar a nadie estas palabras de Iâjuwshúa`: Y ellos les daron de comer y de beber y les dieron una fuerte suma de plata, y les escoltaron fuera de la ciudad.
5. Y los hicieron
acompañar por tres hombres y les pusieron en su camino hasta Gâlíyl, para que se restituyesen a su país, y no hiciesen estada alguna en
Iruwshâláim, y ellos se fueron en paz.
6. (3) Y,
cuando estos hombres se habían ido a Gâlíyl, los jefe sacerdotes y los
principales de la asamblea y los mayores, habiendo reunido todos los “Iejuwthím”
en la asamblea, cerraron el portón, y se lamentaron con una gran
lamentación, diciendo:
“¿Qué es esta señal que ha sobrevenido en Llisrâ’Ë´l?”
7. Y XananIâ´juw y Qallë´fâ’, para consolarlos, replicaron:
“¿Porqué estáis vosotros turbados? ¿Porqué lloréis? ¿Es que vamos a creer a los soldados, que guardaban el sepulcro de Iâjuwshúa`, y que aseguraron que un enviado abrió su losa? ¿Por ventura no han sido sus pupilos los que les dieron mucho oro para que hablasen así, y los dejasen a ellos robar el cuerpo de Iâjuwshúa`?”
Pero los sacerdotes y los mayores dijeron:
“Que sea así, que Sus pupilos se robaron Su cuerpo; pero cómo es que Su alma entró a Su cuerpo, y como habita Él en Gâlíyl?”
Pero ellos no pudieron contestar estas cosas, y con dificultad al final, dijeron:
“Sabed que no es legal que concedamos fe alguna a las palabras de esos incircuncisos, porque, habiendo recibido de nosotros una fuerte suma, por doquiera han dicho lo que nosotros les encargamos que dijesen. Ellos pueden ser infieles a los pupilos de Iâjuwshúa` lo mismo que a nosotros.”
Intervención de Nikódemos en los debates de la Asamblea. Los “Iejuwthím” mandan llamar a Iâjuwçë´f de Râmâthállim y oyen las noticias que éste les da
Capítulo 15
1. Y Nikódemos se levantó y se paró ante el concilio y dijo:
“Rectamente habláis, hijos de Llisrâ’Ë´l. ¿Desconocéis vosotros, o pueblo de Iâjuéh, que esos tres hombres que bajaron de Gâlíyl que ellos sí temen al Poderosos y son hombres de sustancia, odiando la Mentira, hombres de paz? Y ellos juraron sobre la Ley de Iâjuéh haber oído a Iâjuwshúa` hablar con sus pupilos en el monte de los Olivos, y que Él les instruyó todas las cosas que vosotros habéis oído de ellos, y de haberlo visto subir al cielo. Pero ninguno les preguntó que manera Él fue llevado arriba. Aún como el pergamino de las Escrituras nos enseña que ’ËliyIâ´juw también fue llevado arriba al cielo, y que ’Ëliyshúa`, exclamó con una voz fuerte, y ’ËliyIâ´juw tiró su manto de pelo sobre ’Ëliyshúa`, y ’Ëliyshúa`, echó su manto sobre Iardë´n y cruzó y fue a Iriyxów. Y fue interrogado por los hijos de los predicadores sobre dónde había ido su hermano ’ËliyIâ´juw, y respondió que les había sido arrebatado a los cielos. Y los hijos de los predicadores le dijeron a ’Ëliyshúa`:
“Acaso nos lo ha arrebatado el espíritu, y lo ha depositado sobre las montañas de Llisrâ’Ë´l. Pero elijamos hombres que vayan con nosotros, y recorramos esas montañas, donde quizá lo encontremos.”
Y suplicaron así a ’Ëliyshúa`, que caminó con ellos tres días, y no encontraron a ’ËliyIâ´juw. [2 Reyes 2: 11-17] Y ahora, escuchadme, hijos de Llisrâ’Ë´l. Enviemos hombres a las montañas, porque acaso el espíritu ha arrebatado a Iâjuwshúa`, y quizá lo encontremos, y haremos penitencia.”
2. Y el parecer de Nikódemos fue del gusto de todo el pueblo, y enviaron hombres a todas las costas (montañas, Lat.), que buscaron a Iâjuwshúa`, sin encontrarLo. Pero ellos encontraron a Iâjuwçë´f en Râmâthállim, pero ningún hombre osó ponerle manos encima. (2) Y ellos contaron los mayores y los sacerdotes y los Luillím, diciendo:
“No hemos hallado a Iâjuwshúa` en ninguno de los lugares que hemos recorrido, pero hemos hallado a Iâjuwçë´f en la ciudad de Râmâthállim.”
3. Y, al oír esto de Iâjuwçë´f, los príncipes y todo el pueblo se
regocijaron, y honraron al Poderosos de Llisrâ’Ë´l de que hubiesen encontrado a
Iâjuwçë´f, a quien habían encerrado en una celda, y a quien no habían podido
encontrar.
4. Y, reuniéndose en concilio los jefes de la asamblea, y los
sacerdotes, y los Luillím se preguntaron entre sí:
¿Cómo podremos traer a Iâjuwçë´f entre nosotros, y hacerlo hablar?
5. Y tomando papel, escribieron a Iâjuwçë´f estas palabras:
“Sea la paz contigo. Sabemos que hemos pecado contra el Poderosos y contra ti, y hemos orado al Poderosos de Llisrâ’Ë´l que tú confíes en venir hacia tus padres y tus hijos, porque nosotros estamos todos turbados, porque cuando abrimos la puerta no te encontramos. Y ahora reconocemos que habíamos concebido contra ti un perverso designio, y que Iâjuéh te ha protegido, librándote de nuestras malas intenciones. Sea la paz contigo, Iâjuwçë´f, hombre honorable entre todo el pueblo.”
6. (3) Y eligieron de todo Llisrâ’Ë´l a siete hombres, amigos de Iâjuwçë´f, quien Iâjuwçë´f mismo contaba sus amigos, y los jefes de la asamblea y los sacerdotes y los Luillím les dijeron:
“Cuando lleguéis a casa de Iâjuwçë´f, entregadle la carta, y mira: si él acepta nuestra carta y lo lee, entiende que él vendrá con ustedes a nosotros: pero si él no lo lee, entiende que él está fastidiado con nosotros, y pide por él la paz, y regresa a nosotros.”
7. Y ellos bendijeron a los hombres y les despacharon. Y los hombres llegaron a casa de Iâjuwçë´f, y le respetaron, y le dijeron:
“Que la paz sea a ti”
Y él dijo:
“La paz sea a ustedes y a todo el pueblo de Llisrâ’Ë´l”
Y ellos le entregaron la carta. Y luego que Iâjuwçë´f lo recibió y la hubo leído, besó la carta y bendijo al Poderosos y exclamó:
“¡Bendito sea el Soberano Iâjuéh ’Elojíym, que ha preservado a Llisrâ’Ë´l de la efusión de mi sangre inocente! ¡Bendito sea Iâjuéh, mi Poderosos, Quien envió a Su Enviado que me has protegido con Sus alas!”
8. Y Iâjuwçë´f
abrazó a los embajadores, y les puso una comida ante ellos, y ellos comieron y
bebieron y les hospedó en su domicilio.
9. (4) Y amanecieron temprano
y oraron, y Iâjuwçë´f montando en un asno, se puso en camino con ellos,
y llegaron a Iruwshâláim.
10. Y, cuando los “Iejuwthím”
se enteraron de su llegada, corrieron todos ante él, gritando y exclamando:
“¡Sea la paz a tu llegada, padre Iâjuwçë´f!”
Y él repuso a todo el pueblo:
“¡Sea la paz de Iâjuéh con todo el pueblo!”
11. Y toda la
gente lo abrazaron. Y la gente oró con Iâjuwçë´f, y estaban asombrados de
verle. Y Nikódemos lo recibió en su casa, e hizo una gran fiesta, y
llamó a XananIâ´juw y Qallë´fâ’ y los mayores y los sacerdotes y los Luillím a
su casa. Y ellos celebraron comiendo y bebiendo con Iâjuwçë´f. Y cuando ellos
habían bendecido al Poderosos, cada hombre se fue a su casa. Pero Iâjuwçë´f se
quedó en la casa de Nikódemos.
12. (5) Y, al siguiente día,
que lo era de la fiesta de Preparación[E7] , los
jefes de la asamblea y los sacerdotes y los Luillím amanecieron temprano y
vinieron a la casa de Nikódemos y les encontró Nikódemos y les dijo:
“Paz sea para ustedes”
Y ellos dijeron:
“Paz sea a ti y a Iâjuwçë´f y a toda tu casa y a toda la casa de Iâjuwçë´f.”
Y él les admitió a su casa. Y el concilio entero se sentó, y Iâjuwçë´f se sentó entre XananIâ´juw y Qallë´fâ’ pero ningún hombre osó decirle una palabra a él. Y dijo Iâjuwçë´f:
“¿Porqué es que vosotros me habéis llamado?”
Y ellos señalaron a Nikódemos que él hablase a Iâjuwçë´f. Y Nikódemos abrió su boca y dijo a Iâjuwçë´f:
“Padre, tú sabes que los respetados escribas y los escribas y los sacerdotes y los Luillím buscan aprender un asunto sobre ti.”
Y Iâjuwçë´f dijo:
“Pregunten vosotros.”
Y XananIâ´juw y Qallë´fâ’ tomaron el pergamino de la Ley y conjuraron a Iâjuwçë´f diciéndole:
“Rinde homenaje al Poderosos de Llisrâ’Ë´l, y profesale a Él, porque `Âkhâr, cuando él fue conjurado por el predicador Iâjuwshúa` no mintió sino que declaró a él todas las cosas y no escondió una palabra de él [Iâjuwshúa` 17: 19-20]: Por lo tanto tú también responde a todo lo que te preguntemos y no nos escondas de nosotros tal siquiera una palabra.”
Y Iâjuwçë´f dijo:
“Yo no esconderé ni una palabra de vosotros.”
Y ellos le dijeron:
“Gravemente irritados estábamos contra ti, porque habías sepultado el cuerpo de Iâjuwshúa`, y por eso te encerramos en una celda, que no tenía ventana, y pusimos llaves y sellos sobre las puertas, y guardias vigilaron al lugar donde tú fuiste encerrado. Donde al primer día de la semana, no te encontramos al buscarte, lo que nos mantuvo a todos en pleno asombro y en pleno espanto, hasta que hemos vuelto a verte ayer. Declaranos, pues, en presencia de Iâjuéh, lo que te sucedió.”
13. (6) Y Iâjuwçë´f contestó:
“Cuando me encerrasteis, el día después[E8] de Fâ´cex como a la décima hora, y yo seguí ahí hasta completar el shabbâ´th. Y mientras me hallaba parado en oración a medianoche, la celda en cual me encerrasteis quedó como suspendida de sus cuatro esquinas en los aires. Y vi a una Luz brillante como un relámpago en mis ojos, y, acometido de terror, caí al suelo. Y Uno me tomó por la mano, y me removió del suelo donde me había caído, y una humedad de agua fue derramada sobre mí desde mi cabeza hasta mis pies, y una fragancia de ungüento llegó a mi nariz. Y Él, secando mi rostro, me besó y me dijo:
“Nada temas, Iâjuwçë´f. MíraMe y reconóceMe, porque soy Yo Quien habla contigo.”
14. Y lo miré y vi a Iâjuwshúa`, y temblé, y supuse que era un espíritu, y dije los mandamientos, y Él los dijo conmigo. Y ustedes no desconocen que si un espíritu se encuentra con cualquier hombre y oye los mandamientos, inmediatamente huye. Y cuando yo percibí que Él los decía conmigo, yo Le dije:
“¿Rabbíy ’ËliyIâ´juw?”
Y Él me dijo:
“No soy ’ËliyIâ´juw”
Y yo Le dije a Él:
“¿Quién eres Tú, mi Soberano?”
Y Él me dijo:
“Yo soy Iâjuwshúa`, Cuyo cuerpo tú pediste de Pilátus, y Me vestiste en lino limpio y cubriste Mi rostro con un pañuelo, y Me sepultaste en tu cueva nueva y rodaste una gran piedra ante la puerta de la cueva.”
15. Y yo Le respondí a Él que me hablaba:
“Muéstrame el lugar en que Te recosté.”
Y Iâjuwshúa`, tomándome por la mano otra vez, me condujo al lugar en que lo había sepultado, y me mostró el sudario y el paño en que había envuelto Su cabeza.
16. Entonces reconocí que era Iâjuwshúa`, y lo adoré, diciendo:
“¡Bendito el que viene en nombre de Iâjuéh!”
17. Y Iâjuwshúa`, tomándome por la mano de nuevo, me puso en mi casa de Râmâthállim, las puertas estando cerradas, me recostó en mi cama y me dijo:
“La paz es para ti.”
Y me besó y me dijo:
“Hasta que pasen cuarenta días, no salgas de tu casa. Y mira, Yo vuelvo ahora cerca de Mis hermanos en Gâlíyl.”
Estupor de los “Iejuwthím” ante las declaraciones de Iâjuwçë´f de Râmâthállim
Capítulo 16
1. Cuando los sacerdotes y los Luillím oyeron estas palabras de Iâjuwçë´f, cayeron al piso y quedaron como muertos, y ayunaron hasta la novena hora. Y Nikódemos con Iâjuwçë´f confortó a XananIâ´juw y a Qallë´fâ y los sacerdotes y los Luillím, diciendo:
“Levántense y párense en sus pies y prueben pan y fortalece vuestras almas porque mañana es el shabbâ´th de Iâjuéh.”
Y ellos se levantaron y oraron al Poderosos y comieron y bebieron y se fueron cada hombre a su casa.
(2) Y en el shabbâ´th los maestros y los sacerdotes y los Luillím se sentaron y se preguntaron entre ellos, exclamaron:
“¿Qué signo es la que se ha manifestado en Iruwshâláim? Porque nosotros conocemos al padre y a la madre de Iâjuwshúa`.”
2. Y cierto maestro Lëwíy explicó:
“Sé que Su padre y su madre eran personas temerosas del Altísimo, y que no mezquinaban sus promesas y pagaban diezmas tres veces al año. Y cuando nació Iâjuwshúa`, Sus padres le trajeron a este lugar y ofrecieron ofrendas inmoladas y ofrendas quemadas al Poderosos de Llisrâ’Ë´l. Y, cuando el gran maestro Shim`ówn, Lo recibió, tomándoLo en sus brazos, dijo:
‘Ahora, mi Soberano, permite a Tu servidor irse en paz, según Tu dicho, porque mis ojos han visto a la Misericordia Tuya que has preparado ante todos los pueblos, una Luz para revelación para las masas paganas, y el Honor de Tu pueblo, Llisrâ’Ë´l.’
Y aquel mismo Shim`ówn les bendijo, y dijo también a Miriâ´m, Su madre:
‘Te anuncio, respecto a este Niño, buenas noticias.’
Y Miriâ´m dijo:
‘¿Buenas, mi soberano?’
Y Shim`ówn le dijo a ella:
‘Buenas. Mira, Éste está entregado[E9] para la caída y para la resurrección de los muchos, y como signo siendo contradicho[E10] ...’” [Ishá`Iâjuw 7: 14]
(3) Ellos dicen al maestro Lëwíy:
“¿Cómo sabes estas cosas?”
El Lëwíy les dice a ellos:
“¿Desconocéis que de él yo aprendí la Ley?”
El concilio le dice:
“Desearíamos ver a tu padre.”
Y ellos enviaron por su padre, y le preguntaron, y él les dijo a ellos:
“¿Porqué no creyeron ustedes a mi hijo? El bendito y justo Shim`ówn es él que le instruyó de la Ley.”
El concilio dice:
“Rabbíy Lëwíy, ¿es cierto la palabra que tú has dicho?”
Y él dijo:
“Es verdad.”
3. Entonces los “Iejuwthím” propusieron:
“Mandemos a buscar en Gâlíyl por los tres hombres que vinieron y nos contaron de Sus instrucciones a Sus pupilos y Su Asenso desde el monte de los Olivos, y que nos cuenten cómo ellos Le vieron arrebatado.”
4. Y este dicho les agradó a todos, y ellos enviaron a los tres hombres quienes habían ido anteriormente con ellos a Gâlíyl y les dijeron:
“Digan a Rabbíy Addas y Rabbíy Piynxâ´ç y Rabbíy Aggaeus:
‘Paz sea para vosotros y para todos los que están con vosotros. En cuanto grandes preguntas han surgido en el concilio, hemos enviado por vosotros para llamarles a este lugar puro de Iruwshâláim.’”
(4) Y los hombres entraron a Gâlíyl y les encontraron a ellos sentados y meditando en la Ley, y les desearon la paz. Y los hombres que estaban en Gâlíyl les dijeron a esos que habían venido a ellos:
“Paz sea sobre todo Llisrâ’Ë´l.”
Y ellos dijeron:
“Paz sea para vosotros.”
Otra vez ellos les dijeron a ellos:
“¿Porqué habéis venido?”
Y esos que fueron enviados dijeron:
“El concilio les llama a la ciudad pura Iruwshâláim.”
Y cuando los hombres oyeron que ellos fueron llamados por el concilio, ellos oraron al Poderosos y se sentaron a comer con los hombres y comieron y bebieron, y se levantaron y vinieron en paz a Iruwshâláim.
(5) Y en la mañana el concilio se sentó en la asamblea, y ellos les examinaron, diciendo:
“¿Visteis vosotros de hecho a Iâjuwshúa` sentado sobre el Monte de las Olivas, mientras Él instruía a sus once pupilos, y Le visteis a Él ser llevado arriba?”
Y aquellos tres hombres les respondieron:
“Aún como Le hemos visto llevado arriba, así os lo hemos contado.”
5. (6) XananIâ´juw dijo:
“Tomamos a cada uno de los testigos aparte, y veamos si concuerdan sus palabras.”
Y ellos les separaron a ellos uno de los otros, y ellos llamaron primero a Addas, y le dicen a él:
“¿Cómo le viste llevado arriba a Iâjuwshúa`?”
Addas dijo:
“Mientras Él todavía se sentaba sobre el Monte de las Olivas y instruía a Sus pupilos, nosotros vimos una nube que Le pasó encima Él y Sus pupilos, y la nube Le cargó arriba al cielo, y Sus pupilos se quedaron sobre la faz de la tierra.”
Y ellos llamaron a Piynxâ´ç el sacerdote, y le interrogaron a él también, diciendo:
“¿Cómo le viste llevado arriba a Iâjuwshúa`?”
Y él habló de la misma manera. Y otra vez ellos preguntaron a Aggaeus, y él también habló de la misma manera.
6. Y XananIâ´juw y a Qallë´fâ dijeron:
“La Ley de Moshéh preceptúa que, en la boca de dos o tres testigos, toda palabra será válida.”
Abuthem (Bouthem Gr., Abudem lat., Abuden, Abuthen Arm., om. Copt.) el maestro dijo:
“Aunque sabemos porque está escrito en la Ley que el bienaventurado Xanówkh, grato al Poderosos, fue transportado al cielo por la Palabra de Él,”
Iâjuw’ârâ´sh el maestro dijo:
“y aunque hemos sabido de la muerte del puro Moshéh aunque nosotros no le hemos visto, porque está escrito en la Ley de Iâjuéh:
‘Y Moshéh murió a la boca de Iâjuéh, y ningún hombre supo de su sepulcro hasta este día,’
Pero Rabbíy Lëwíy sí dijo porqué fue que Rabbíy Shim`ówn dijo cuando él vio a Iâjuwshúa`:
“Mira, Éste está entregado para la caída y para la resurrección de los muchos, y como signo siendo contradicho...”
Y Rabbíy Llitsxâ´q dijo:
“Está escrito en la Ley:
‘Miren, Yo despacho Mi Enviado ante vuestra cara, que irá ante vosotros para manteneros en cada buen Camino... porque Él está nombrado por Mi nombre.’” [Iâjuw-shúa` – Éxodo 23: 20-21]
(7) Entonces dijeron XananIâ´juw y a Qallë´fâ:
“Bien habéis dicho esas cosas que están escritas en la Ley de Moshéh, que ningún hombre vio que Xanówkh haya muerto, y ningún hombre ha identificado la muerte de Moshéh. Pero Iâjuwshúa`, por lo contrario, lo dijo [Su muerte y resurrección] a Pilátus, y sabemos porque Le vimos abofeteado y escupido encima, y que los soldados Le pusieron una corona de espinas, y que fue azotado, y recibió la condena de Pilátus, y que fue colgado en el lugar de la Calavera y dos ladrones con Él, y que ellos Le dieron vinagre de beber con hiel, que fue muerto sobre la horca-cruz, que Longinus el soldado Le atravesó su costado con una lanza, y el honorable padre Iâjuwçë´f pidió Su cadáver que depositó en un sepulcro nuevo, y que atestigua haberLo visto vivo. Y estos tres hombres certifican haberLo encontrado con sus pupilos en el monte de los Olivos, y haber asistido al espectáculo de su subida al cielo.”
Descenso del Ungido al Sh’ówl
Nuevas y sensacionales declaraciones de Iâjuwçë´f de Râmâthállim
Capítulo 17 (1)
1. Y Iâjuwçë´f, levantándose, dijo a XananIâ´juw y a Qallë´fâ’:
“Razón tenéis para admiraros, al saber que Iâjuwshúa` ha sido visto
resucitado y ascendiendo al cielo. Pero aún os sorprenderéis más de que no sólo
haya resucitado Él, sino de que haya sacado del sepulcro a muchos otros
muertos, a quienes gran número de personas han visto en Iruwshâláim.
2. Y escuchadme ahora, porque
todos sabemos que aquel bienaventurado Shim`ówn, el Gran Sacerdote que recibió
al niño Iâjuwshúa` en sus manos en el templo. Y este Shim`ówn tuvo dos
hijos, hermanos de padre y de madre, y todos hemos presenciado su fallecimiento
y asistido a su entierro. Pues id a ver sus tumbas, y las hallaréis abiertas,
porque los hijos de Shim`ówn se hallan en la villa de Râmâthállim, viviendo en
oración. A veces hombres les oyen sus gritos, mas no hablan a nadie, y
permanecen silenciosos como muertos. Vayamos hacia ellos, y traigámoslos con todo
honor la mayor amabilidad. Y, si les conjuramos, quizá nos hablen del
misterio de la resurrección de Iâjuwshúa`.”
3. (2) A cuyas palabras todos se regocijaron. Y XananIâ´juw y Qallë´fâ’,
Nikódemos y Iâjuwçë´f y Gamliy’Ë´l, yendo a los sepulcros, no encontraron a los
muertos, pero, yendo a Râmâthállim, los encontraron arrodillados allí entregándose
en oración.
4. Y los abrazaron con sumo
respeto y en el temor de Iâjuéh, y los condujeron a la Asamblea de Iruwshâláim.
5. Y, no bien las puertas se cerraron, tomaron el pergamino puro de la
Ley de Iâjuéh, lo pusieron en sus manos, y los conjuraron por Athonâ´y
Iâjuéh, el Poderosos de Llisrâ’Ë´l, que ha hablado por la Ley y por los
predicadores, diciendo:
“Si sabéis quién es Él que os ha resucitado de entre los muertos, decidnos cómo habéis sido resucitados.”
6. (3) Al oír esta
conjuramento, Carino y Leucio sintieron estremecerse sus cuerpos, y, temblorosos
y emocionados, gimieron desde el fondo de su corazón.
7. Y, mirando al cielo,
hicieron con su dedo la señal de la horca-cruz sobre su lengua.
8. Y, enseguida, ambos
hablaron, diciendo:
“Dadnos resmas de papel, a fin de que escribamos lo que hemos visto y oído.”
9. Y, habiéndoselas dado, se sentaron, y cada uno de ellos escribió lo que sigue:
Pergamino del testimonio de Carino y Leucio
1. “O mi Soberano Iâjuwshúa` el Ungido, vida y resurrección de los
muertos, permítenos enunciar los secretos de Tu majestad que Tú hiciste
luego de Tu muerte en la horca-cruz, puesto que hemos sido conjurados por
Tu nombre.
2. Porque Tú has ordenado no
referir a nadie los secretos de tu Majestad pura, tales como los has
manifestado en el Sh’ówl.
3. Cuando estábamos puestos juntos con nuestros padres, colocados
en el fondo de las tinieblas, un brillo real nos iluminó de súbito, y nos vimos
envueltos por un resplandor dorado como el del sol.
4. Y, al contemplar esto, ’Âthâ´m,
el padre de todo el género humano, estalló de gozo, así como todos los
patriarcas y todos los predicadores, los cuales clamaron a una:
“Esta Luz es el Autor mismo de la Luz eterna, que nos ha prometido transmitirnos Su Luz que no tendrá ni desmayos ni término.
Ishá`Iâjuw confirma uno de sus predicciones
Capítulo 19
1. Y el predicador Ishá`Iâjuw exclamó:
“Es la luz del Padre, el Hijo del Poderoso, como yo predije, estando en tierras de vivos:
‘En la tierra de Zvuwlún y en la tierra de Nafttâlíy, más allá del Yardë´n, de Gâlíyl de los Gowyím, el pueblo que caminaba en las tinieblas vería una gran Luz, y esta Luz brillaría sobre los que estaban en la región de la sombra de la muerte.’ [Ishá`Iâjuw 9: 1-2]
Y ahora ha llegado, y ha brillado para nosotros, que en la muerte estábamos.”
2. (18:2) Y, como sintiésemos inmenso júbilo ante la Luz que nos había esclarecido, Shim`ówn, nuestro padre, se aproximó a nosotros, y, lleno de alegría, dijo a todos nosotros:
“Honrad a Iâjuéh Iâjuwshúa` el Ungido, que es el Hijo del Poderoso, porque yo Lo tuve recién nacido en mis manos en el templo e, inspirado por el Espíritu Puro, Lo profesé y dije a Él:
‘Mis ojos han visto ahora la Misericordia que has preparado en presencia de todos los pueblos, la Luz para la revelación a las naciones, y el Honor de Tu pueblo Llisrâ’Ë´l.’”
3. Al oír tales cosas, toda la multitud de los puros se alborozó en gran
manera.
4. (18:3) Y, enseguida,
sobrevino un hombre, que parecía un habitante del desierto. Y, como todos le
preguntasen quién era, respondió:
“Soy Iâjuwxânâ´n, la ‘voz’ [Ishá`Iâjuw 40: 3] y ‘el predicador del Altísimo, el que precedió a Su advenimiento al mundo para preparar Sus caminos, y para dar el conocimiento de liberación a Su pueblo mediante el soltar de sus pecados.’ [Luwqá’ 1: 76-77] Y, viéndolo llegar hacia mí, me sentí movido por el Espíritu del Puro, y dije:
‘¡Miren! He aquí el Cordero del Poderoso (Kasviy’Ë´l) [Xanówkh 69: 13], que quita los pecados del mundo.’
Y Lo inmersé en el río del Yardë´n, y vi al Espíritu Puro descender sobre Él bajo la figura de una paloma. Y oí una voz de los cielos, que decía:
‘¡Éste es Mi Hijo, el Amado, en Cual Yo he encontrado deleite!’
Y ahora, después de haber precedido a Su advenimiento, he descendido hasta vosotros, para anunciaros que, dentro de poco, el mismo Amanecer, el Hijo del Poderoso, vendrá desde las alturas a visitarnos a nosotros que estamos sentados en las tinieblas y en las sombras de la muerte.
La predicción hecha por el Enviado Jefe Miykhâ’Ë´l a Shëth
Capítulo 20 (19)
1. Y, cuando el padre ’Âthâ´m, el primero creado, oyó lo que Iâjuwxânâ´n dijo de Iâjuwshúa` haber sido inmersado en el Yardë´n, exclamó, hablando a su hijo Shëth:
“Cuenta a tus hijos, los patriarcas y los predicadores, todo lo que oíste del Enviado Jefe Miykhâ’Ë´l, cuando, estando yo enfermo, te envié a las puertas del Pardë´ç, para que ruegues que Iâjuéh el Poderosos permitiese que Su enviado diera aceite del árbol de la misericordia, que ungiese mi cuerpo.”
2. Entonces Shëth, aproximándose a los patriarcas y a los predicadores, expuso: Me hallaba yo, Shëth, en oración delante de Iâjuéh, a las puertas del Pardë´ç, y he aquí que Miykhâ’Ë´l, el Numen del Poderoso, me apareció, y me dijo:
“He sido enviado a ti por Iâjuéh, y soy yo Quien está asignado sobre el cuerpo de ’Âthâ´m. Y te declaro, Shëth, que no pidas y ruegues con lágrimas el aceite del árbol de la misericordia, para ungir a tu padre ’Âthâ´m, y para que cesen los sufrimientos de su cuerpo. Porque de ningún modo podrás recibir ese aceite hasta los días postrimeros, cuando se hayan cumplido cuatro[E11] mil años. Entonces, el más amado Hijo del Poderoso vendrá a la tierra, y resucitará el cuerpo de ’Âthâ´m, y al mismo tiempo resucitará los cuerpos de los muertos. Y, a su venida, será inmersado en el Yardë´n, y, una vez haya salido del agua del Yardë´n, ungirá con el aceite de su misericordia a todos los que crean en Él, y ese aceite de Su misericordia será para todas las generaciones que deban nacer del agua y del Espíritu del Puro para la vida eterna. Entonces el más amado Hijo del Poderoso, el Ungido Iâjuwshúa`, descendido en la tierra, introducirá a tu padre ’Âthâ´m en el Pardë´ç y lo pondrá junto al árbol de la misericordia.”
3. Y, al oír lo que decía Shëth, todos los patriarcas y todos los predicadores se hinchieron de dicha.
Discusión entre Sâţâ´n y el Sh’ówl
Capítulo 21 (20)
1. Y, mientras todos los padres antiguos se regocijaban, he aquí que Sâţâ´n, príncipe y jefe de la muerte, dijo al Sh’ówl:
“Prepárate a recibir a Iâjuwshúa`, que se pretende ser el Ungido y el Hijo del Poderoso, y que es un hombre temerosísimo de la muerte, puesto que yo mismo lo he oído decir:
‘Mi alma está triste hasta la muerte.’
Y entonces comprendí que tenía miedo de la horca-cruz.”
2. Y añadió:
“Hermano, aprestémonos, tanto tú como yo, para el mal día. Fortifiquemos este lugar, para poder retener aquí prisionero al llamado Iâjuwshúa` que, al decir de Iâjuwxânâ´n y de los predicadores, debe venir a expulsarnos de aquí. Porque ese hombre me ha causado muchos males, oponiéndose a mí en muchas cosas, y despojándome de multitud de recursos. A muchos que yo había hecho ciegos, rengos, mudos, leprosos, y poseídos Él ha sanado con una palabra: aún algunos de los que yo te había traído muertos, Él les quitó de ti y devolvió la vida.”
3. (2) Y el Sh’ówl, respondiendo a Sâţâ´n, dijo:
“¿Quién es ese príncipe tan poderoso y que, sin embargo, teme la muerte? Porque todos los poderosos de la tierra quedan sujetos a mi poder desde el momento en que tú me los traes sometidos por el tuyo. Si, pues, tú eres tan poderoso, ¿quién es ese Iâjuwshúa` que, temiendo la muerte, resiste tu poder? Si hasta tal punto es poderoso en Su humanidad, en verdad te digo que Él es omnipotente en su Persona potente, y que nadie podrá resistir a Su Poder. Y, cuando dijo que temía la muerte, te hizo trampa, y constituirá tu desdicha por los siglos eternos.”
4. Pero Sâţâ´n, el príncipe de la muerte, respondió y dijo:
“¿Por qué vacilas y temes en aprisionar a ese Iâjuwshúa`, Quien es tanto tu adversario como de mí? Porque yo Lo he juzgado, y he excitado contra Él a mi antiguo pueblo de los “Iejuwthím”, con la envidia y la cólera de éste. Y he aguzado una lanza para traspasarle. Y he hecho preparar madera para colgarLo, y clavos para atravesar Sus manos y Sus pies. Y Le he dado a beber hiel mezclada con vinagre. Y Su muerte está próxima, para que te Lo traiga sujeto a ti y a mí.”
5. (3) Y el Sh’ówl respondió, y dijo:
“Me has informado de que Él es Quien me ha arrancado los muertos. Muchos están aquí, que retengo, y, sin embargo, mientras vivían sobre la tierra, muchos me han arrebatado muertos, no por su propio poder, sino por las peticiones que dirigieron a su Poderosos omnipotente, que Él fue Quién verdaderamente me los llevó. ¿Quién es, pues, ese Iâjuwshúa`, que por Su propia palabra sin peticiones, me ha arrancado muertos? ¿Es quizá el que ha vuelto a la vida, por Su Palabra imperiosa, a ’El`âzâ´r, fallecido hacía cuatro días, lleno de podredumbre y en disolución, y a quien yo retenía como difunto?”
6. Y Sâţâ´n, el príncipe de la muerte, respondió y dijo:
“Ese mismo Iâjuwshúa` es.”
7. Y, al oírlo, el Sh’ówl repuso:
“Yo te conjuro, por tu poder y por el mío, que no Lo traigas hacia mí. Porque, cuando yo oí el comando de Su Palabra, yo temblé, me abrumé del espanto y, al mismo tiempo, todos mis asistentes quedaron tan turbados como yo. Ni pudimos retener a ’El`âzâ´r, el cual, con toda la agilidad y con toda la velocidad del águila, saltó fuera, y se fue de nosotros y esta misma tierra que retenía el cuerpo privado de vida de ’El`âzâ´r se la devolvió inmediatamente. Por donde ahora sé que ese Hombre, que ha podido cumplir cosas tales, es el Poderosos fuerte en su comando, y poderoso en la humanidad, y Salvador de ésta, y, si Le traes hacia mí, libertará a todos los que aquí retengo en el rigor de la prisión, y encadenados por los lazos no rotos de sus pecados, y por la Virtud de su Persona potente [el Padre], Él los conducirá a la vida de Su Persona potente que debe durar tanto como la eternidad.”
Entrada triunfal de Iâjuwshúa` en el Sh’ówl
Capítulo 22 (21)
1. Y, mientras Sâţâ´n y el Sh’ówl así hablaban, de repente se oyó una voz como un trueno, y un grito espiritual que decía:
“Remuevan vuestras puertas, vosotros, cabezas. Levántense, puertas eternas, que el Rey del Honor entrará.” [Salmos 24: 7]
2. Y el Sh’ówl, oyendo la voz, dijo a Sâţâ´n:
“Vete de mí y sal fuera de mi hogar: si tú eres un hombre valiente de guerra, pelea contra el Rey del Honor. ¿Pero qué tienes tú en común con Él?”
Y Sh’ówl echó
a Sâţâ´n fuera de su hogar.
3. Entonces el Sh’ówl dijo a
sus asistentes malvados:
“Cerrad las duras puertas de bronce, y cerrad los grandes cerrojos de hierro, y aguantaos firmemente, por si este Hombre entra, y nosotros que tenemos el cautiverio seamos tomados cautivos.”
4. (2) Y, oyendo estas grandes voces, toda la multitud de los puros antiguos exclamaron con una voz reprendiente al Sh’ówl:
“¡Abre tus puertas, para que entre el Rey del Honor!”
Y Dâwíth exclamó, diciendo:
“¿No te predije cuando yo estaba vivo en la tierra:
‘Que ellos reconozcan el favor de Iâjuéh, aún Sus misericordias y Sus maravillas para los hijos de ’Âthâ´m; ¿Quién ha roto los portones de bronce y azotado a las barras de hierro en pedazos? Él los ha quitado fuera del camino de la iniquidad de ellos.’ [Salmos 107: 15-16]?
Y luego de la misma manera dijo Ishá`Iâjuw:
“¿No te predije cuando yo estaba vivo en la tierra que los muertos se levantarán, y aquellos que están en las tumbas se levantarán otra vez, y esos que están en el polvo se regocijarán, porque la neblina nocturna que viene de Iâjuéh es la curación de ellos?” [Ishá`Iâjuw 26: 19]
Y otra vez dijo [Jowshë´`á]:
“[El Rey dijo[E12] : Yo les rescataré de la mano del Sh’ówl, Yo les redimiré de la muerte,] O muerte, ¿dónde están tus plagas? O Sh’ówl, ¿donde está tu destrucción?” [Jowshë´`á 13: 14]
(3) Y cuando oyeron eso de Ishá`Iâjuw, todos los puros dijeron al Sh’ówl:
“Devoradora e insaciable Sh’ówl, abre tus portones al Rey del Honor, al Hijo de Dâwíth, al predicho por Moshéh y por Ishá`Iâjuw: ahora tú serás vencido y débil e impotente,”
5. Y otra vez se oyó la voz de trueno que decía:
“Remuevan vuestras puertas, vosotros, cabezas. Levántense, puertas eternas, que el Rey del Honor entrará.” [Salmos 24: 9]
6. Y cuando el Sh’ówl vio que ellos exclamaron así dos veces, él gritó, rabioso, como si no lo supiera:
“¿Quién es el Rey del Honor?” [Salmos 24: 10]
Y Dâwíth contestó al Sh’ówl y dijo:
“Las palabras de este grito conozco, porque mediante Su espíritu yo predije lo mismo; y ahora yo te digo lo que yo dije anteriormente:
“...Iâjuéh fuerte y valiente, Iâjuéh heroico en batalla, ¡Él es el Rey del Honor!” [Salmos 24: 8]
Y:
“Iâjuéh miró abajo desde el cielo para que Él oiga los gemidos de los que están en cadenas y libertar a los hijos de ellos que han sido matados.” [Salmos 102: 19-20]
Así que ahora, O más desagradable y apestoso Sh’ówl, ¡abre tus portones, para que el Rey del Honor entre!”
Y mientras hablaba así Dâwíth,
7. En el acto, las grandes puertas de bronce volaron en mil pedazos, y
los que la muerte había tenido encadenados se levantaron. [Ishá`Iâjuw 45: 2]
8. Y el ’Athoníy-haKâvówth (Soberano del Honor[E13] ) entró en
figura de Hombre [o “’Âthâ´m”], y todas las cuevas del Sh’ówl quedaron iluminadas.
9. Y rompió los lazos, que
hasta entonces no habían sido quebrantados, y el socorro de una Virtud
invencible, Su Poder eterno, nos visitó a nosotros, que estábamos
sentados en las profundidades de las tinieblas de nuestras faltas y en la
sombra de la muerte de nuestros pecados.
Espanto de las potestades del Sh’ówl ante la presencia de Iâjuwshúa`
Capítulo 23 (22)
1. Al ver aquello las dos cabezas de la muerte y del Sh’ówl, ellos y sus
malvados oficiales y sus crueles ministros quedaron sobrecogidos de espanto en
sus propios reinos, al no poder resistir la deslumbradora claridad de tan viva
Luz, viendo la presencia del Ungido, establecido de súbito en sus moradas.
2. Y exclamaron con rabia
impotente:
“¡Nos has vencido! ¿Quién eres Tú, a Quien Iâjuéh envía para nuestra confusión? ¿Quién eres tú, Quien sin algún daño de corrupción, y con la evidencia de Tu majestad sin mancha, airadamente condenas nuestro poder? ¿Quién eres Tú, Quien es tan grande pero tan pequeño, ambos humilde pero tan elevado, ambos Soldado más aún Comandante, un Combatiente admirable bajo la forma de un Esclavo, y un Rey del Honor muerto pero vivo, Quién estuvo puesto matado en una horca-cruz? ¡Tú, Quien recostaba muerto en Tu sepulcro, has descendido hasta nosotros vivo y durante Cuya muerte ha temblado toda la creación, y han sido conmovidos todos los astros, y Quien ahora permanece libre entre los muertos, y turbas a nuestras legiones! ¿Quién eres Tú, que redimes a los cautivos que son encadenados por pecado original y les restaura a su libertad anterior? ¿Quién eres Tú que inundas de Luz pura y brillante a los que estaban ciegos por las tinieblas de sus pecados?”
3. Y de la misma manera todas las legiones de los demonios fueron sobrecogidas por igual terror, y gritaban todos juntos en el terror de su confusión, diciendo:
“¿De dónde eres, Iâjuwshúa`, Hombre tan potente y tan luminoso en majestad, tan excelente, libre de tacha y limpio de pecado? Porque ese mundo terrestre que hasta el día nos ha estado siempre sometido, y que nos pagaba tributos para nuestra ventaja, jamás nos ha enviado un hombre muerto tal como Tú, ni despachado semejantes regalo al Sh’ówl. ¿Quién, pues, eres Tú, que has franqueado sin temor las fronteras de nuestros dominios, y que no solamente no temes nuestros tormentos, sino que pretende librar a todos los hombres que retenemos en nuestras cadenas? Quizá Tú eres ese Iâjuwshúa`, de quien Sâţâ´n, nuestra cabeza, decía que, por Su muerte en la horca-cruz, recibiría el dominio sobre el mundo entero.”
4. (2) Entonces el Rey del Honor en Su majestad, aplastando a la muerte bajo Sus pies, y agarrándole a Sâţâ´n y al Sh’ówl, les privó de las llaves de la Muerte y del Sh’ówl*[E14] y atrajo a ’Âthâ´m a la claridad de Su Luz.
Imprecaciones acusadoras del Sh’ówl contra Sâţâ´n
Capítulo 24 (23)
1. Y el Sh’ówl, bramando, aullando y abrumando a Sâţâ´n con violentos reproches, le dijo:
“Bá`al-Zvúwv, príncipe de exterminación, jefe de destrucción, irrisión de los enviados de Iâjuéh, y el desprecio de los justos, ¿qué has querido hacer? ¿Has querido colgar al Rey del Honor, sobre cuya ruina y sobre cuya muerte nos habías prometido tan grandes despojos? ¿Ignoras cuán locamente has obrado? Porque he aquí que este Iâjuwshúa` disipa, por el resplandor de su Majestad, todas las tinieblas de la muerte. Ha atravesado las profundidades de las más sólidas prisiones, libertando a los cautivos, y rompiendo los hierros de los encadenados. Y he aquí que todos los que gemían bajo nuestros tormentos se regocijan contra nosotros, y a sus oraciones nuestros imperios y nuestros reinos han quedado vencidos, y no sólo no inspiramos ya terror a la raza humana, sino que, al contrario, nos amenazan y nos injurian aquellos muertos que jamás habían podido mostrar soberbia ante nosotros, y nos amenazan los cautivos quienes ni jamás habían podido experimentar un momento de alegría durante su cautividad. O príncipe Sâţâ´n, padre de todos los malvados y rebeldes e impíos, ¿qué has querido hacer? Los que, desde el comienzo del mundo hasta el presente, habían desesperado de su vida y de su salvación no dejan oír ya sus gritos. No resuena ninguna de sus quejas clamorosas, ni se advierte el menor vestigio de lágrimas sobre la faz de ninguno de ellos. O príncipe Sâţâ´n, quien poseyó las llaves del Sh’ówl, tú has perdido por la horca-cruz esas riquezas que habías adquirido por el árbol de la trasgresión y por la pérdida del Pardë´ç, y toda tu dicha se ha disipado, y, al poner en la horca-cruz a ese Ungido, Iâjuwshúa`, el Rey del Honor, has obrado contra ti y contra mí. Sabe para en adelante cuántos tormentos eternos y cuántos suplicios infinitos te están reservados bajo mi guarda por la época. Hëylë´l, autor de la muerte y cabeza del orgullo, antes que nada hubieras debido buscar un asunto de maldad en este Iâjuwshúa`. Y, si no encontrabas en Él falta alguna, ¿por qué, sin razón, has osado tú colgarLo injustamente, y traer a nuestra región al Inocente y al Justo, y has perdido a los malos, a los impíos y a los injustos del mundo entero?”
2. Y, cuando el Sh’ówl acabó de hablar así a Sâţâ´n, entonces el Rey del Honor dijo al Sh’ówl:
“El príncipe Sâţâ´n quedará bajo tu potestad por toda la época [el Día de la Ira], en lugar de ’Âthâ´m y de sus hijos, que me son justos.”
Iâjuwshúa` toma a ’Âthâ´m bajo su protección y los antiguos predicadores cantan su triunfo
Capítulo 25 (24)
1. Y Iâjuéh extendió su mano, y dijo:
“Venid a Mí, todos Mis puros, hechos a Mi imagen y a Mi semejanza. Vosotros, que habéis sido condenados por el madero, por el acusador y por la muerte, veréis a la muerte y al acusador condenados por el madero.”
2. Y, enseguida, todos los puros se reunieron bajo la mano de Iâjuéh. Y Iâjuéh, tomando la mano derecha de ’Âthâ´m, le dijo:
“Paz es para ti y todos tus hijos que son Mis justos.”
3. Y ’Âthâ´m, vertiendo lágrimas, se prosternó a los pies de Iâjuéh, y dijo en voz alta:
“Iâjuéh, Te ensalzaré, porque me has acogido, y no has permitido que mis enemigos triunfasen sobre mí para siempre. ‘¡O Iâjuéh ’Elojâ´y [mi Poderosos]!’ Clamé hacia Ti, y Tú me has curado, Iâjuéh. Has sacado mi alma del Sh’ówl, y me has liberado, no dejándome con los que descienden al abismo. Cantad las honras de Iâjuéh, todos vosotros los puros de Él, y profesadLe por el recordatorio de Su pureza. Porque la cólera está en Su indignación, pero la vida está en Su voluntad.” [Las Buenas Noticias de Iâjuwxânâ´n 6: 40]
4. Y asimismo todos los puros del Poderosos se prosternaron a los pies de Iâjuéh, y dijeron con voz unánime:
“Has llegado, al fin, Redentor del mundo, y has cumplido lo que habías predicho por la Ley y por Tus predicadores. Has rescatado a los vivos por Tu horca-cruz, y, por la muerte en la horca-cruz, has descendido hasta nosotros, para arrancarnos del Sh’ówl y de la muerte, por Tu Majestad. Así que, nuestro Soberano, como has establecido el nombre de Tu Honor en los cielos, y has establecido Tu horca-cruz por el signo de la redención sobre la tierra, de igual modo, Iâjuéh, establece en el Sh’ówl el signo de la victoria de Tu horca-cruz, a fin de que la muerte no domine más.”
5. (2) Y Iâjuéh, extendiendo Su mano, hizo la señal de la horca-cruz
sobre ’Âthâ´m y sobre todos sus puros.[E15] Y, tomando
la mano derecha de ’Âthâ´m, se levantó fuera del Sh’ówl, y todos los puros Le siguieron.
6. Entonces el predicador Dâwíth
exclamó con enérgico tono:
“¡Cantad a Iâjuéh un cántico nuevo, porque ha hecho cosas maravillosas! Su mano derecha y el Brazo de Su pureza han trabajado salvación para Él. Iâjuéh ha hecho conocer Su liberación, y en presencia de todas las masas paganas ha revelado su justicia.” [Salmos 98: 1-2]
7. Y toda la multitud de los puros respondió, diciendo:
“Así sea. Este honor es para todos Sus puros. ¡Jáleluw Iâ´juw!” [Salmos 149: 9]
8. (3) Y entonces el predicador Xavaqqúwq exclamó, diciendo:
“Has venido para la salvación de Tu Ungido para la liberación de tu pueblo.” [Xavaqqúwq 3: 13]
9. Y todos los puros respondieron, diciendo:
“Bendito el que viene en nombre de Iâjuéh... y Él ilumina para nosotros. [Salmos 118: 26-27] ¡’Âmë´n, Jáleluw Iâ´juw!”
10. Igualmente después el predicador Miqueas exclamó, diciendo:
“¿Qué Poderosos hay como Tú, Iâjuéh, que desvaneces las iniquidades, y que borras los pecados? Y ahora contienes el testimonio de Tu cólera. Y Te inclinas más a la misericordia. Has tenido piedad de nosotros, y nos has absuelto de nuestros pecados, y has sumido todas nuestras iniquidades en el abismo de la muerte, según que habías jurado a nuestros padres en los días antiguos.” [Miykhâ´h 7: 18-20]
11. Y todos los puros respondieron, diciendo:
“Es nuestro Poderosos para siempre, por los siglos de los siglos, y durante todos ellos nos regirá. ¡’Âmë´n, Jáleluw Iâ´juw!”
12. Y los demás predicadores recitaron también pasajes de sus cánticos, dedicados a honrar a Iâjuéh. Y todos los puros siguieron a Iâjuéh, clamando,
“¡’Âmë´n, Jáleluw Iâ´juw!”.
Llegada de los puros antiguos al Pardë´ç y su encuentro con Xanówkh y con ’ËliyIâ´juw
Capítulo 26 (25)
1. Así Iâjuéh, teniendo a ’Âthâ´m por la mano, lo entregó al
Enviado Jefe Miykhâ’Ë´l[E16] , y todos
los puros siguieron asimismo al Enviado Jefe Miykhâ’Ë´l,
2. Y Él los introdujo a todos
en el favor esplendoroso del Pardë´ç. Y ahí se presentaron ante ellos
dos hombres, ancianos de edad,
3. Y los puros los
interrogaron, diciendo:
“¿Quiénes sois vosotros, que no habéis estado muerto en el Sh’ówl con nosotros, y que habéis sido traídos corporalmente al Pardë´ç?”
4. Y uno de ellos repuso:
“Yo soy Xanówkh, que he sido transferido aquí por la Palabra de Iâjuéh. Y este que está conmigo es ’ËliyIâ´juw, el Tishvíy, que fue arrebatado por un carro de fuego. Hasta este día no hemos gustado la muerte, pero estamos reservados para el advenimiento del falsificador del ungido, armados con enseñas del Poderosos, y pródigamente preparados para combatir contra él, y para ser matados por él en Iruwshâláim [Roma], y para, al cabo de tres días y medio, ser de nuevo arrebatados vivos en las nubes.”*[E17]
Llegada del buen ladrón al Pardë´ç
Capítulo 27 (26)
1. Y mientras Xanówkh y ’ËliyIâ´juw así hablaban con
los puros, he aquí que sobrevino un hombre de ropa muy miserable,
que llevaba sobre sus hombros el signo de la horca-cruz.
2. Y, al verlo, todos los puros
le preguntaron:
“¿Quién eres? Porque tu aspecto es el de un ladrón. ¿Y porqué llevas el signo de la horca-cruz sobre tus hombros?”
3. Y él, respondiéndoles, dijo:
“Con verdad habláis, porque yo he sido un ladrón, y he cometido toda clase de crímenes en la tierra. Y los “Iejuwthím” me colgaron con Iâjuwshúa`, y vi las maravillas en la creación que se realizaron por la horca-cruz de mi compañero Iâjuwshúa` mientras fue colgado, y creí que es el Creador de todas las criaturas, y el Rey omnipotente, y Le rogué, exclamando:
‘Iâjuéh, acuérdate de mí, cuando entres en Tu reino.’
Y, acto seguido, Él accedió a mi súplica, y me contestó:
‘En verdad te digo, que este día estarás conmigo en el Pardë´ç.’
Y Él me dio este signo de la horca-cruz, advirtiéndome:
‘Llevando esto, entra en el Pardë´ç, y si su enviado guardián no quiere dejarte entrar, muéstrale el signo de la horca-cruz, y dile:
“Es Iâjuwshúa` el Ungido, el Hijo del Poderoso que ha sido colgado ahora, Quien me ha enviado a ti.”
Y repetí estas cosas al enviado guardián del Pardë´ç, que, al oírmelas, me abrió presto, me hizo entrar, y me colocó a la derecha del Pardë´ç, diciendo:
“He aquí, espera un poco, que pronto ’Âthâ´m, el padre de todo el género humano, entrará con todos sus hijos, que son los puros y los justos, luego del triunfo y honor del ascenso del Ungido, Iâjuéh colgado.”
4. Y, cuando hubieron escuchado estas palabras del ladrón, todos los padres principales puros y predicadores, con voz unánime, clamaron:
“Bendito sea Iâjuéh de los ejércitos, Padre de las misericordias y de los bienes eternos, que ha concedido tal gracia a Tus pecadores, y que los ha introducido en la hermosura del Pardë´ç, y en Tus campos fértiles porque en este reside la verdadera vida espiritual. ’Âmë´n.”
Carino y Leucio concluyen su relato
Capítulo 28 (27)
1. Tales son los secretos potentes y puros que oímos y vivimos nosotros, aún
yo, Carino y Leucio.
2. Más no nos está permitido
proseguir, y contar los demás secretos de Iâjuéh, como el
Enviado Jefe Miykhâ’Ë´l los declaró estrictamente, diciéndonos:
“Id con vuestros hermanos a Iruwshâláim, y permaneced en oración, proclamando y honrando la resurrección de Iâjuéh, Iâjuwshúa` el Ungido, vosotros a quienes él ha resucitado de entre los muertos con Él. No habléis con ningún hombre nacido, sino permaneced como mudos, hasta que llegue la hora en que Iâjuéh os permita referir los secretos de Su Persona poderosa.”
3. Y el Enviado Jefe Miykhâ’Ë´l nos ordenó ir más allá del Yardë´n a
un lugar rico y fértil, donde están varios que han resucitado con nosotros
en testimonio de la resurrección del Ungido Iâjuéh. Porque nos fueron
permitidos solamente tres días, a los que hemos resucitado de entre los
muertos, celebrar el [segundo] Fâ´cex de Iâjuéh en Iruwshâláim con
nuestros parientes que están viviendo, en testimonio de la resurrección del
Ungido Iâjuéh, y hemos sido inmersados en el puro río del Yardë´n, todos
recibiendo ropas blancas.
4. Y, después de los tres días
de la celebración de la Fâ´cex, todos los que habían resucitado con nosotros
fueron arrebatados por nubes y conducidos más allá del Yardë´n, y no han sido
vistos más por ningún hombre.
5. Pero a nosotros nos fue
dicho que nosotros debiésemos permanecer en la ciudad de Râmâtháyim y continuar
en oración. Estas son las cosas que Iâjuéh nos ha
ordenado declararos. Honradlo, profesadlo y arrepentíos, a fin de que Él os
trate con misericordia. Paz sea a vosotros en el mismo Iâjuéh el Poderosos, Iâjuwshúa` el Ungido, Salvador de todos los hombres.
’Âmë´n.”
6. Y, no bien hubieron terminado
de escribir todas estas cosas sobre resmas separadas de papel, se levantaron. Y
Carino puso lo que había escrito en manos de XananIâ´juw, de Qallë´fâ’ y de
Gamliy’Ë´l. E igualmente Leucio dio su manuscrito a Iâjuwçë´f y a Nikódemos.
7. Y, de súbito, quedaron
transfigurados, y aparecieron cubiertos de vestidos de una blancura
deslumbradora, y no se los vio más.
8. Y se encontró ser sus
escritos exactamente iguales en extensión y en dicción, sin que hubiese entre
ellos una letra de diferencia.
9. Y toda la Asamblea quedó en
extremo sorprendida, al ver aquellos discursos admirables de Carino y de
Leucio. Y los Iâjuwthím se decían los unos a los otros:
“Verdaderamente es Iâjuéh quien ha hecho todas estas cosas, así que bendito sea Iâjuéh Iâjuwshúa` por los siglos de los siglos. ’Âmë´n.”
10. Y salieron
todos de la Asamblea con gran inquietud, temor y temblor, dándose golpes de
pecho, y cada cual se retiró a su casa.
11. Y todas estas cosas que
fueron dichos por los “Iejuwthím” en su asamblea,
Iâjuwçë´f y Nikódemos contaron inmediatamente al gobernador, y Pilátus él
mismo escribió cuanto los “Iejuwthím” habían dicho
tocante a Iâjuwshúa`, y puso todas aquellas palabras en los registros públicos
de su Praetorium.
Pilátus en el templo
Capítulo 29 (28)
Este capítulo no se encuentra en la mayoría de las copias.[E18]
1. Después de
esto, Pilátus, habiendo entrado en el templo de los “Iejuwthím”,
congregó a todos los príncipes de los sacerdotes, a los escribas y a los
doctores de la ley.
2. Y penetró con ellos en el lugar
puro, y ordenó que se cerrasen todas las puertas, y les dijo:
“He sabido que poseéis en este templo una gran colección de pergaminos, y os mando[E19] que nos los mostréis.”
3. Y, cuando cuatro de los ministros del templo hubieron aportado aquellos pergaminos adornados con oro y con piedras preciosas, Pilátus dijo a todos:
“Os conjuro por el Poderosos de vuestros padres, que ha hecho y ordenado que este templo fuera construido en el lugar de Su lugar puro, a que no me ocultéis la verdad. Todos vosotros sabéis todas las cosas que están escritas en estos pergaminos. Pues ahora manifestadme si encontráis en las Escrituras que ese Iâjuwshúa`, a Quien habéis colgado, es el Hijo del Poderoso, que debía venir para la salvación del género humano, y explicadme cuál año de los tiempos Él debía venir. Declarame si vosotros Le colgasteis en ignorancia o sabiéndolo.”
4. Así apretados por el gobernador, XananIâ´juw y Qallë´fâ’ hicieron salir de allí a los demás, que estaban con ellos, y ellos mismos cerraron todas las puertas del templo y del lugar puro, y dijeron a Pilátus:
“Nos pides, O juez excelente, invocando la edificación del templo, que te manifestemos la Verdad, y que te demos cuenta de los secretos. Ahora bien: luego que hubimos colgado a Iâjuwshúa`, ignorando que era el Hijo del Poderoso, y pensando que hacía obras maravillosas por arte de encantamiento, celebramos una gran asamblea en este mismo lugar. Y, consultando entre nosotros sobre los signos de las obras poderosas que había realizado Iâjuwshúa`, hemos encontrado muchos testigos de nuestra propia raza, que nos han asegurado haberLo visto vivo después del sufrimiento de Su muerte, y que Él fue pasado a las alturas de los cielos. ¡Hasta hemos hallado dos testigos quienes Iâjuwshúa` había resucitado de los muertos, y hemos tenido en nuestras manos su relato por escrito de los grandes prodigios cumplidos por Iâjuwshúa` entre esos difuntos! Y es nuestra costumbre que cada año, al abrir los pergaminos puros ante nuestra Asamblea, busquemos el testimonio del Poderosos. Y, en el primer pergamino de los Setenta, donde el Enviado Jefe Miykhâ’Ë´l habla al tercer hijo de ’Âthâ´m, encontramos mención de los cuatro[E20] mil años [2 ’Âthâ´m and Chauwâ´h 12: 6] que debían transcurrir hasta que descendiese [al Sh’ówl] el Hijo más amado del Poderosos, aún el Ungido [1 ’Âthâ´m y Xauwâ´h 3: 1-6, 16, 7: 2, 10: 8], y aún mas consideramos que Este Mismo era el Soberano de Llisrâ’Ë´l que dijo a Moshéh:
“Y tú harás una tapa de expiación de oro puro, de dos codos y medio de largo, y de codo y medio de ancho [Éxodo 25: 17]*[E21] .”
Porque por estos cuatro codos hemos comprendido y acertado el simbolismo de la fábrica de la tapa de propicio para la caja del pacto[E22] , simbolismo significativo de que, al cabo de cuatro mil años, Iâjuwshúa` el Ungido [el Propicio] debía venir sobre la caja de Su cuerpo [los creyentes[E23] ], así que nosotros hemos hallado que, conforme al testimonio de nuestras Escrituras, Él es el Poderosos de Llisrâ’Ë´l y el Hijo del Poderoso. Porque, después de su sufrimiento, nosotros los jefes de los sacerdotes, presa de asombro ante las señales que sucedieron a causa de Él, hemos abierto estos Pergaminos, y examinado todas las generaciones hasta la generación de Iâjuwçë´f y de Miriâ´m, madre de Iâjuwshúa`. Y, aceptando que ella era de la raza de Dâwíth. Y hemos encontrado que desde el día cuando el Poderosos creó el cielo, la tierra y el primer hombre, desde ese tiempo hasta el Diluvio, transcurrieron 1656 años. Y, desde el Diluvio [1656] hasta [la promesa de] ’Avrâjâ´m [2018], 362 años. Y, desde [la promesa de] ’Avrâjâ´m hasta [la liberación de] Moshéh [2449], 436 años. Y, desde [la liberación de] Moshéh hasta que Dâwíth [fue rey] [2885], 433 años. Y, desde que Dâwíth [fue rey] hasta la cautividad de Bâvél [3358], 473 años. Y, desde la cautividad de Bâvél hasta la encarnación de Iâjuwshúa` el Ungido [3968], 610 años. Los cuales más la edad de Iâjuwshúa` [31½] forman en conjunto cuatro mil años [4000]*[E24] como nosotros lo hemos encontrado escrito en el Pergamino que Miykhâ’Ë´l el Enviado Jefe declaró antes a Shëth el tercer hijo de ’Âthâ´m, que luego de cuatro mil años el Ungido, el Hijo del Poderoso vendría sobre la caja de Su cuerpo. Y así resulta que Iâjuwshúa`, a quien hemos colgado, es el verdadero Ungido, el Hijo del Poderoso. Antes de ahora, no hemos contado a ningún hombre, por si hubiese una división en nuestras asambleas; y ahora, o excelente juez, tú nos has conjurado por este puro Pergamino de los testimonios del Poderosos, y nosotros te lo declaramos a ti: Pero nosotros también te hemos conjurado por tu vida y salud que tú no los declares estas palabras a ningún hombre en Iruwshâláim.”*[E25]
Primera carta de Pilátus a Tiberio
[La siguiente Carta o Reporte de Pilátus está insertado en Griego a los tardíos Actos de Këf y Páulus (40) y el Pseudo-Marcellus Sufrimiento de Këf y Páulus (19). Por lo tanto nosotros lo tenemos en Griego y en Latín, y el Griego lo usamos aquí como la fuente de la versión.]
Capítulo 30 (29)
1. Y Pilátus, cuando él oyó estas palabras de XananIâ´juw y Qallë´fâ’, los documentó todos entre las obras del Soberano y Salvador en los pergaminos públicos de su praetorium, y escribió una carta a Claúdius el rey de la ciudad de Roma*[E26] , diciendo:
“Póntius Pilátus a
Claudio Tibérius Kæ´sar,
salud.
2. Recientemente sucedió un
asunto la cual yo mismo hice juicio porque
3. Los “Iejuwthím”,
por envidia se han condenado a si mismos y a su posteridad con temibles
condenas por su propia culpa; porque mientras sus padres les anunciaron
promesas que sus Poderosos enviaría desde el cielo Su Puro Quien por derecho
sería llamado su Rey, y les prometió que
4. Le enviaría a Él sobre
la tierra mediante una virgen, Él (O este Poderosos de los `Ivríym),
entonces vino mientras yo era gobernador de Iâjuwthâ´h, y ellos le
vieron
5. devolviendo la vista a los
ciegos, limpiando a los leprosos, haciendo andar a los paralíticos, expulsando
a los demonios del interior de los poseídos, resucitando a los muertos,
imperaba sobre los vientos y sobre las tempestades, caminaba por encima de las
ondas del mar, y realizaba tantas y tales maravillas que, aunque el pueblo de
los Iâjuwthím lo llamaba ‘el Hijo del Poderoso’, los jefe sacerdotes
de los “Iejuwthím”, por eso, se pusieron envidiosos de
Su Poder, Lo prendieron, me Lo entregaron, y, trajeron contra Él una falsa
acusación tras otra para perderlo, mintieron ante mí, diciéndome que Él era
un hechicero, y que obraba cosas contra su Ley.
6. Pero yo, mal informado y
peor aconsejado, les creí, e hice azotar a Iâjuwshúa` y lo dejé a su
discreción.
7. Y ellos Lo colgaron, y
cuando fue sepultado y Le pusieron en Su tumba, me pidieron soldados
para custodiarlo.
8. Empero, mientras mis
soldados le vigilaban, al tercer día resucitó, escapando a la muerte.
9. Pero, tanto fue la
malicia de los “Iejuwthím” encendida, que ellos dieron
plata a los guardias, advirtiéndole:
‘Decid que sus pupilos vinieron al sepulcro, y robaron su cuerpo.’
10. Más ellos, a pesar que recibieron la plata, los guardias no
pudieron ocultar mucho tiempo la verdad, porque ellos también han
testificado que ellos Le han visto levantado y que ellos recibieron plata de
los “Iejuwthím”.
11. Y estas cosas yo te
las reporto por esto, para que no ignores que los jefes de los “Iejuwthím”
han mentido, por si algún otro te mienta y que supongas correcto creer los
cuentos falsos de los “Iejuwthím”.
[E1]Este nombre es el que se pusieron ellos mismos, que es una corrupción del nombre verdadero de la tribu, Iâjuwthâ´h. Estos son los originales censuradores del nombre que lo toman a esto al extremo (mira su sistema de números). “Iejuwthím” o “Iejuwthíy” se usa en estos textos solamente cuando se aplica a este grupo religioso que borra el nombre, no a la tribu misma. Algunas traducciones dicen que esto se refiere a cualquier persona de la tierra de Iâjuwthâ´h, pero muchos que calzaban a esta definición geográfica creyeron y no fueron considerados ser esta “cepa” en las escrituras.
[E2]Fuente: “carpintero” (corregido según Matt. 13:55)
[E3]Esta doctrina “Iejuwthíy” es una conclusión errónea de Números 30:3-15, que dice que un juramento hecho por una mujer bajo autoridad puede ser nulificada por su autoridad, (ejemplo padre o esposo), si él difiere y se lo prohíbe. Muchas tales interpretaciones desviadas hacen ellos, pero otras culturas paganas han tenido creencias parecidas.
[E4]El jardín de Gë´y’-Shmâníym donde Él fue arrestado fue cerca del Templo, del otro lado del Qithrówn, al lado este de Iruwshâláim, pero el lugar de calavera de la crucifixión fue al lado norte de Iruwshâláim, al lado del jardín de Iâjuwçë´f (Las Buenas Noticias de Këf 6:24) donde estaba Su tumba.
[E5]Este sarcasmo por los guardias fue para burlarse de la inhabilidad de los “Iejuwthím” de guardar a un prisionero humano cuando ellos habían tan severamente criticado a la inhabilidad de los soldados de guardar al Soberano del cielo y la tierra.
[E6]El monte del cual Iâjuwshúa` ascendió fue el monte de Olivos (Obras 1:12), específicamente el pico “Gâlíyl” de los cuatro picos de esa montaña. En las escrituras irse desde Gâlíyl a Iruwshâláim lo llaman “subir” y no bajar, por lo tanto es probable que se refiera este Gâlíyl al pico del Monte de Olivos.
[E7]Esto hubiera sido el segundo Fâ´cex.
[E8]El día 14 del primer mes, en cual fue colgado Iâjuwshúa`, fue Fâ´cex. Fue el próximo día que le encerraron a este. Por eso los escribas que se confundieron con las tradiciones falsas de los Phrushíym cambiaron esto, y lo restauramos así.
[E9]El verbo usado aquí en `Ivríyth sería una forma de “nâthâ´n”, dado, concedido, entregado, puesto, asignado, porque se refiere a Ishá`Iâjuw 7: 14 que dice “mi Soberano dará Si mismo un signo para vosotros. ¡Mira! La virgen está embarazada y está pariendo un Hijo, y ella llamará Su nombre el Poderoso con nosotros.
[E10]El nacimiento de una virgen del Soberano (Iâjuwshúa`) predicho por Él mediante Ishá`Iâjuw (7:14) lo contradicen los incrédulos, como los a quién este maestro está contestando..
[E11]Estaba alterado por escribas a “cinco mil”, lo cual sería en el año 1028. Es una referencia clara al Pergamino de ’Âthâ´m y Xauwâ´h 3: 2, donde la Palabra predijo cuando Él salvaría a ’Âthâ´m y le regresaría al Jardín. Allí el escriba lo alteró a “cinco días y medio”, lo cual hubiera ocurrido en 1528 fecha Romana. La razón que corregimos esto a cuatro mil es porque los eventos descritos ocurrieron a la muerte y resurrección de Iâjuwshúa` en 4000.
[E12]Jowshë´`á 13:10-11 aclara que Iâjuéh Mismo vino como nuestro Rey que nos salvará, pero en Su ira Se removió, y Él es Quien dice lo que está en 13:14. Mirando el contexto que menciona este Rey de Honor, es lógico que esta frase debe de haber estado aquí, por eso lo incluimos.
[E13]El Soberano del Honor se encuentra en 1 Qorinthíym 2: 8 y frecuentemente en el Pergamino de Xanówkh (Enoc), a veces Él lo llama “el Rey eterno”, Quien vendrá y descenderá para visitar a la tierra con bondad. (24:8)
[E14]Según las escrituras, el Adversario va por toda la tierra, buscando quién devorar. Durante el reino del milenio, él estará en el abismo y su cuerpo que son sus miembros pasarán el día de la ira en el Sh’ówl. Estos son los malvados quienes presentemente están en las partes más bajas del Sh’ówl. La traducción fuente dice que Iâjuwshúa` “privó al Sh’ówl de todo su poder.” Y otra traducción dice que Él “agarró a Sâţâ´n y le entregó al poder del Sh’ówl.” Ambos estos no están de acuerdo con las escrituras. Juzgando del contexto, y según Revelación 1: 18, estamos haciendo una restauración audaz que se relaciona a ambas, diciendo que aquí fue cuando Iâjuwshúa` quitó las llaves de la muerte y Sh’ówl de ellos.
[E15]Nota que esta señal es en el Sh’ówl. Sobre la tierra, el símbolo de nuestra redención es la horca-cruz (notablemente sin ninguna imagen mencionada). Aunque en teoría esto podría ser un gesto que es común entre los Católicos Romanos, esto es más probable de ser otra cosa, desde que se encontró en los hombros del ladrón luego en esta escritura, y allí no aparenta ser un gesto.
[E16]Miykhâ’Ë´l es un título de Iâjuwshúa`, la Persona de Iâjuéh, el Enviado Jefe, el Enviado de Iâjuéh. Iâjuéh es un nombre para ambos el Padre y el Hijo. En 25:5 vemos que Iâjuéh es Él que tomó la mano derecha de ’Âthâ´m y le llevó al Jardín, seguido por los puros. Esto es más evidencia que Miykhâ’Ë´l es un título de Iâjuwshúa`, Iâjuéh en Persona.
[E17]Pardë´ç es el Jardín de ’Ë´then, no el cielo, y esto es donde Xanówkh y ’ËliyYâ´huw están ahora. Esos dos testigos estarán proclamando el Reino a los paganos durante los tiempos de los paganos, desde poco antes del 6to sello hasta 3 ½ días antes de la 7ma trompeta, y serán matados en Roma, no en Iruwshâláim, porque Iruwshâláim estará dentro del Reino, y la Iglesia Romana Católica crucificó a su soberano, Këph (“Pedro”). Si la original decía “Roma” sería obvio que esto sería rápidamente cambiado por los culpables. Pero el pergamino de Xanówkh también le describe a él como estando en Pardë´ç (58:9 de la traducción al Inglés o 60:8 en la al Español) y el Segundo Libro de ’Âthâ´m y Xauwâ´h 22:8-9 sí apoya esto y declara que él está reservado vivo ahí hasta que Iâjuéh le permitirá que él muera.
[E18]Que un pagano incircunciso (aunque circunciso de corazón) como Pilátus que entre al templo, como está descrito en este capítulo, fue el mismísimo “crimen” que los “Iejuwthím” le acusaron a Páulus de hacer. Cualquier traducción que tiene influencia de ellos no incluiría este capítulo!
[E19]Otra traducción dice “pido” aquí.
[E20]Fuente “cinco”
[E21]Fue agregado por escribas quienes equivocadamente citaron Éxodo 25:10, pensando que eran cinco días y medio “y un cubito y medio de altura”, que es la suma de las dimensiones de la caja, no de la tapa de propicio.
[E22]Fuente: “viejo pacto”. Esto lo corregimos a “pacto” aunque en Éxodo no se llama así, y podría ser “testimonio” lo cual contenía.
[E23]La cubierta, representando el Ungido, era oro puro. La caja, representando la convocación (Su cuerpo), era madera cubierto con oro. La cubierta de propicio hacía que la vista desde el trono arriba de los dos Kruwvíym sea de oro puro, y Él se reunía y compartía con nosotros desde ahí sobre la caja que contenía el testimonio que Él nos dio, como Él reside en nosotros quienes mantienen el testimonio de Su Palabra dentro de nosotros.
[E24]Las palabras en itálicos y azul son corregidas según las escrituras en el estudio de la Historia Cronológica del Hombre. La otra traducción varía de la que vino esta, lo cual demuestra que los escribas lo alteraron un montón, para que calce a su error de 5,500 años.
[E25]Iâjuwshúa` no predicó a esta gente en vano. Ellos sí eventualmente creyeron y Su oración que Su Padre les perdone a ellos porque ellos no supieron lo que hacían logró ser contestado, estos sí convirtieron. Pero ellos no le dijeron a ninguno excepto Pilátus aparentemente, porque ellos están documentados en Obras de los Delegados de ser los peores enemigos de los que sí testificaban, y la rebelión de los “Iejuwthím” continuó porque ellos lo mantuvieron secreto.
[E26]Desde que él fue conjurado a no declarar las palabras a ninguno en Iruwshâláim, él escribió a sus contactos en Roma.